La junta médica que intervino en la causa por la muerte de Silvina Luna sostuvo que las publicaciones científicas más recientes reforzaron la relación entre el polimetilmetacrilato (PMMA), los granulomas, la hipercalcemia y el compromiso renal. El informe respondió los puntos solicitados por la Justicia en la investigación sobre la intervención estética que realizó Aníbal Lotocki.
Los especialistas del Cuerpo Médico Forense señalaron que los nuevos estudios “confieren mayor consistencia y relación fisiopatológica entre la presencia de material de relleno (PMMA), la formación de granulomas y el desarrollo de hipercalcemia mediada por calcitriol”.
El dictamen no formuló una atribución de responsabilidad penal contra Lotocki. La junta respondió consultas médicas sobre la evolución de la paciente, los controles posteriores a la aplicación del material, la posibilidad de una cirugía y el conocimiento científico disponible sobre las complicaciones vinculadas al PMMA.
Uno de los puntos sometidos a análisis apuntó a establecer si los controles posteriores que realizó Lotocki se ajustaron al tipo de intervención practicada sobre Luna.
La respuesta de los peritos fue: “No obran en autos las constancias médicas del seguimiento realizado por el Dr. Aníbal Lotocki en base a las intervenciones llevadas a cabo” sobre la paciente.
El informe también analizó si el médico estaba en condiciones de realizar una eventual extracción del material. Los integrantes de la junta indicaron que no podían definirlo en forma exclusiva a partir de la documentación médica reunida en el expediente. Explicaron que la posibilidad de realizar esos procedimientos depende de la formación, la especialidad y la experiencia profesional.
Los médicos agregaron que la habilitación para ejercer y el reconocimiento de las especialidades médicas se encuentran sujetos a la normativa sanitaria vigente.
La junta respondió que la aparición de hipercalcemia secundaria a un cuerpo extraño no resulta “completamente predecible”. Según expuso, puede manifestarse luego de períodos variables, incluso meses o años después de la formación de granulomas.
Aun así, el informe sostuvo que, cuando se detectan esas lesiones, “resulta procedente efectuar un seguimiento orientado a la detección precoz de una eventual hipercalcemia”.
La documentación analizada registra que en junio de 2013 el médico Diego Lowenstein advirtió y documentó la presencia de granulomas. Luego, un estudio de laboratorio del 9 de septiembre de ese año informó una hipercalcemia de 10,7 mg/dl, cuando el valor de corte era de 10,2 mg/dl, junto con un deterioro de la función renal, con una creatinina de 1,2 mg/dl.
Los peritos señalaron que, ante el diagnóstico y la palpación de granulomas macroscópicos, correspondía proponer una intervención de toilette y desbridamiento del músculo glúteo. También aclararon que esa cirugía no garantizaba que Luna no desarrollara después un cuadro de hipercalcemia.
Según el dictamen, la historia clínica del Hospital Italiano de Buenos Aires registró granulomas en ambos glúteos, los muslos y las rodillas en marzo de 2014. La autopsia luego evidenció esas lesiones.
La junta examinó si la hipercalcemia y la insuficiencia renal progresiva podían responder a una evolución clínica gradual y multifactorial, sin una vinculación directa e inmediata con la intervención inicial.
Los peritos precisaron que Luna presentó características bioquímicas particulares: hipercalcemia asociada a elevación de calcitriol y hormona paratiroidea suprimida. “Dicho perfil resulta compatible con mecanismos de producción extrarrenal de calcitriol, como los observados en procesos granulomatosos”, señalaron.
El documento añadió que la evolución clínica posterior, que incluyó el control de la hipercalcemia y el deterioro de la función renal, pudo recibir la influencia de otros factores concomitantes.
En otro tramo, los especialistas afirmaron que, una vez que se forma una masa de granulomas, existe la alternativa de una extracción quirúrgica por medio de un procedimiento reconstructivo. Sin embargo, advirtieron que esa práctica puede generar deformidades, hundimientos, retracciones, asimetrías y cicatrices, además de no asegurar la remoción completa del material.
El informe revisó las conclusiones de una sentencia del Tribunal Oral en lo Criminal N.º 28, que expresó que no era posible atribuir de manera directa la aplicación de PMMA a la aparición de hipercalcemia o hipervitaminosis D.
La junta señaló que un informe del Cuerpo Médico Forense de 2016 ya contempló la posibilidad de vincular granulomas por PMMA con hipercalcemia. En ese momento, según indicó, existía poca casuística disponible y faltaban publicaciones concluyentes para establecer una relación directa.
Los peritos citaron una serie de casos publicada por Marcos Negri en 2014 y un trabajo de Hindi y otros autores de 2015, que describieron casos de hipercalcemia tras inyecciones cosméticas de PMMA.
También mencionaron dos casos adicionales publicados por Manfro en 2024 y una serie de 12 pacientes difundida por Lanhez y otros autores en julio de 2025. Este último estudio registró elevación de calcitriol en el 91,6% de los casos, supresión de la hormona paratiroidea en el 90% y una alta frecuencia de compromiso renal, cálculos y nefrocalcinosis.
Para los integrantes de la junta, estos antecedentes científicos “constituyen el sustento de las conclusiones oportunamente arribadas en el dictamen pericial de fecha 15/09/2025”.
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