Bolivia transita un sábado de tensión. Policías antimotines se enfrentaron con manifestantes que intentaron retomar puntos de bloqueo en El Alto y en la carretera hacia Oruro, mientras el Gobierno activaba un operativo bautizado “Corredor humanitario de las banderas blancas” para abrir rutas y permitir el ingreso de alimentos, medicamentos, combustibles y oxígeno a las ciudades de La Paz y El Alto, parcialmente cercadas por cortes desde hace casi tres semanas.
Según imágenes difundidas por medios locales y reportes de agencias, las fuerzas de seguridad lanzaron gases lacrimógenos cuando grupos de manifestantes, algunos con hondas y petardos, intentaron reorganizarse tras el paso de la caravana.
En El Alto, al menos dos autopistas permanecían tomadas y en otra vía los vehículos circulaban entre escombros, mientras maquinaria y tractores avanzaban lentamente para retirar piedras y bloques de cemento acumulados desde hace 18 días.
El operativo comenzó de madrugada en El Alto—ciudad donde se ubica el aeropuerto internacional y un nodo clave de conexión hacia Chile y Perú—con un convoy estimado en alrededor de 150 vehículos entre camiones, autobuses y tractores, en una ruta de 227 kilómetros hacia Oruro. De acuerdo con la cobertura local, a medida que el convoy despejaba tramos, algunos grupos volvían a rearmar bloqueos tras su paso.
El ministro de Obras Públicas, Mauricio Zamora, encabezó la caravana y aseguró que la estrategia prioriza el diálogo y el uso de medios no letales. “Diálogo ante todo”, afirmó, al señalar que el despliegue se realiza con policías y militares “sin armas letales” y con la expectativa de una salida que “pacifique el país”.
Oxígeno y hospitales: alertas por insumos críticos
La decisión de abrir un “corredor humanitario” se produce en medio de advertencias crecientes desde el sistema de salud. En Oruro, el ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, alertó que las reservas de oxígeno alcanzaban “para apenas un día más”, un mensaje que el Ejecutivo utilizó para justificar la urgencia del operativo.
Medios internacionales y locales han informado además sobre racionamientos y postergación de cirugías en hospitales públicos. Una crónica de Associated Press describió la situación en el Hospital del Niño de La Paz, donde—según su director—había oxígeno garantizado para 36 horas para 57 niños internados, mientras la Cruz Roja gestionaba un paso humanitario de un carro cisterna con oxígeno varado en Guaqui, en la frontera con Perú, para abastecer por unos diez días.
En paralelo, reportes sobre la crisis señalan que 12 hospitales en La Paz y cuatro en El Alto se estaban quedando sin oxígeno y que había hasta cuatro toneladas de oxígeno medicinal retenidas en rutas hacia Oruro y Desaguadero.
Suba de precios y medidas de emergencia
El desabastecimiento comenzó a sentirse con fuerza en mercados de La Paz, donde se registraron puestos cerrados—en especial de carne—y una oferta reducida de verduras. En el mercado de Villa Fátima, una compradora contó a AP que pagó 23 bolivianos (unos tres dólares) por un cuarto de kilo de carne con hueso, cuando antes le costaba alrededor de un dólar.
Ante el faltante de alimentos, el Gobierno desplegó vuelos con carne de res y pollo, utilizando dos aviones Hércules enviados por Argentina la semana anterior, mientras en puntos de venta estatales se observaron largas filas, según la misma cobertura.
Bloqueos, violencia y un intento previo fallido
El Ejecutivo ya había intentado un operativo similar el sábado anterior, pero fracasó: solo pudo avanzar “poco más de 50 kilómetros” hacia Oruro, en medio de enfrentamientos con manifestantes que utilizaron piedras y cargas de dinamita en El Alto, de acuerdo con reportes difundidos por prensa regional.
Este fin de semana, aunque el Gobierno remarcó el uso de banderas blancas para facilitar el diálogo, se registraron ataques puntuales contra la caravana: en algunos sectores se arrojaron piedras y se dañaron vidrios de maquinaria sin detener el avance del convoy.
La actual ola de protestas se alimenta de una combinación de demandas económicas y tensión política. Un resumen de antecedentes elaborado a partir de reportes de Agencia EFE indica que el conflicto comenzó a inicios de mayo con reclamos por demandas salariales, calidad de combustibles y rechazo a medidas en materia de tierras, y escaló hasta pedidos de renuncia del presidente Rodrigo Paz, quien asumió el poder hace seis meses.

