El triunfo de Luiz Inácio Lula da Silva en el histórico balotaje de Brasil no pasó inadvertido en la Casa Rosada, aunque el presidente Javier Milei optó por el silencio y evitó enviar sus felicitaciones al mandatario reelecto. La decisión del Gobierno argentino de no pronunciarse está directamente ligada a la postura del candidato derrotado, Flávio Bolsonaro, quien anticipó que pedirá la nulidad de los comicios tras denunciar fraude. “Si Flávio desconoce el resultado, nos deja en una situación difícil”, reconocieron desde el entorno libertario a la Agencia Noticias Argentinas.

Según trascendió desde el Poder Ejecutivo, conviven distintas lecturas sobre el desenlace electoral que coronó a Lula con el 51,76% de los votos frente al 48,24% del senador derechista. Por un lado, algunos funcionarios consideran que la permanencia del líder del Partido de los Trabajadores (PT) facilita el objetivo de Milei de consolidarse como el principal aliado estratégico del presidente estadounidense, Donald Trump, en la región. Sin embargo, otras voces del oficialismo advierten con preocupación que esta victoria podría revitalizar al peronismo en el escenario político local. “Falta un año para la elección en la Argentina. Un año es demasiado, pero ya hoy se ve una tendencia complicada”, sostuvo una fuente gubernamental a Noticias Argentinas.

A la hora de analizar las causas de la derrota de Bolsonaro, en Balcarce 50 apuntan al impacto de recientes medidas económicas, cambios en la jornada laboral y un fuerte rechazo de sus propuestas en sectores clave como los jóvenes y las mujeres, lo que le permitió a Lula absorber los votos de otros candidatos de la primera vuelta.

Pese al revés en las urnas del candidato aliado, en las filas de La Libertad Avanza destacan el fuerte contrapeso legislativo con el que deberá lidiar el brasileño durante su cuarto mandato: el Partido Liberal (PL) cuenta con 121 diputados y 28 senadores, una amplia mayoría frente a los 70 diputados y nueve senadores del PT. Con este complejo escenario, el Gobierno nacional prevé que la relación bilateral continuará siendo difícil, y seguirá de cerca la evolución diplomática entre Brasilia y Washington.

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