En respuesta al discurso que Javier Milei pronunció ante la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York, el Reino Unido difundió un comunicado en el que reafirmó su postura sobre la soberanía de las Islas Malvinas, Georgia del Sur y las Islas Sandwich del Sur. El Gobierno británico sostuvo que no tiene dudas sobre su soberanía sobre los territorios y las zonas marítimas circundantes.

El documento, difundido por los representantes británicos ante la ONU, también defendió el supuesto derecho de autodeterminación de los habitantes de las islas. En ese sentido, el Reino Unido cuestionó el reclamo argentino y afirmó que los isleños tienen derecho a determinar su condición política y a desarrollar libremente sus actividades económicas, sociales y culturales.

Como argumento, el comunicado recordó el referéndum realizado en las Malvinas en 2013, en el que, según la posición británica, el 99,8% de los votantes se pronunció a favor de mantener el estatus de las islas como territorio de ultramar del Reino Unido. A partir de ese resultado, Londres sostuvo que no puede existir un diálogo sobre soberanía si los habitantes de las islas no lo desean.

Uno de los principales puntos de la respuesta británica estuvo vinculado con la explotación de los recursos naturales. El Reino Unido afirmó que el desarrollo de los hidrocarburos en las Islas Malvinas constituye una actividad comercial legítima, regulada por las autoridades locales y en conformidad con la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar. Además, sostuvo que la legislación argentina no resulta aplicable en el territorio.

Finalmente, el Gobierno británico rechazó los intentos argentinos de obstaculizar las actividades de empresas internacionales vinculadas con los hidrocarburos y otras industrias de las islas. Según el comunicado, esas acciones constituyen un intento de ejercer jurisdicción extraterritorial y son incompatibles con el derecho internacional y el libre comercio.