Al menos 21 personas murieron, varias otras se encuentran heridas graves y un número no precisado podían seguir atrapadas este domingo tras el descarrilamiento de dos trenes de alta velocidad en España.

El siniestro ocurrió en el término municipal de Adamuz (Córdoba), cuando un tren de la empresa Iryo con dirección a Madrid descarriló apenas una hora después de salir de Málaga (sur) e invadió la vía contigua, por la que circulaba otro convoy de la estatal Renfe Alvia que realizaba el trayecto Madrid-Huelva, y que también descarriló, informó EFE.

De los primeros siete fallecidos reportados, tres viajaban en un tren Alvia y dos en el Iryo, que en total llevaba 317 personas y que descarriló e invadió la vía contigua, mientras que por ahora se desconoce en que convoy viajaban los demás muertos confirmados.

El ministro español de Transportes, Óscar Puente, explicó que los últimos vagones del tren Iryo que descarrilaron en Adamuz invadieron la vía contraria por la que en ese momento circulaba un alta velocidad de Renfe y, tras un impacto “terrible”, dos vagones de este último tren salieron despedidos, provocando una cifra de víctimas que “no se puede confirmar” aún.

Puente se encuentra siguiendo toda la información del accidente ferroviario en el Centro de Gestión de Red H24 de la estatal ferroviaria Adif, en Madrid, y desde allí explicó en su cuenta de X que la última información que llega desde Córdoba es “muy grave”.

El impacto “ha sido terrible”, y provocó que “las dos primeras unidades del tren de Renfe salieran despedidas como consecuencia del mismo”. “La cifra de víctimas no se puede confirmar en este momento. Lo fundamental ahora es auxiliar a las víctimas”, subrayó el ministro.

El periodista de Radio Nacional de España (RNE) Salvador Jiménez, que viajaba en el primer vagón del tren de Iryo en el momento del accidente, que una hora después de salir de Málaga se sintió como “un terremoto” en todos los coches y que “inmediatamente” por megafonía la tripulación preguntó si había personal sanitario para ayudar a los heridos de los dos últimos vagones, uno de ellos volcado de lado sobre las vías y con los cristales rotos.

Los viajeros fueron saliendo hacia el apeadero de Adamuz, mientras la tripulación tomaba martillos para romper las ventanas y ayudar a la gente a salir de los vagones descarrilados.

El presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, decidió cancelar su agenda del lunes para atender este accidente y aseguró que el Ejecutivo está trabajando con otras autoridades competentes y con los servicios de emergencia para auxiliar a los pasajeros de los dos trenes.