Donald Trump utilizó su discurso de este martes ante la Asamblea General de las Naciones Unidas para enviar una fuerte advertencia hacia América latina: Estados Unidos está dispuesto a utilizar su poder militar en el continente si considera amenazados sus intereses nacionales.
“Estados Unidos ya no permitirá que las amenazas contra el país se afiancen en ningún lugar del continente americano. Y, si es necesario, utilizaremos nuestro poderío militar sin igual para proteger los intereses nacionales de Estados Unidos”, afirmó el mandatario.
Trump presentó como antecedente de esa política la intervención norteamericana en Venezuela y la captura de Nicolás Maduro en enero pasado. Sostuvo que esa operación demuestra que Washington no permitirá la instalación de amenazas en lo que denominó el “hemisferio occidental”.
El presidente estadounidense también reivindicó los ataques realizados contra embarcaciones señaladas por su gobierno como vinculadas al narcotráfico en el Caribe y el Pacífico y volvió a comparar a los carteles latinoamericanos con organizaciones terroristas como Estado Islámico.
Duro mensaje a México
Dentro de ese diagnóstico, Trump volvió a colocar a México en el centro de sus críticas.
“México es el epicentro de la violencia de los carteles”, aseguró y reclamó al gobierno de Claudia Sheinbaum que “recupere el control” de su territorio.
El mandatario sostuvo que resulta “inaceptable” que Estados Unidos comparta unos 3.200 kilómetros de frontera con un territorio que, según afirmó, está bajo influencia de organizaciones criminales.
La acusación llega apenas una semana después de que la administración Trump incluyera a México entre los 23 países considerados grandes productores o territorios de tránsito de drogas hacia Estados Unidos. En aquel documento, Washington reconoció medidas tomadas por el gobierno de Sheinbaum, aunque reclamó mayores acciones contra el narcotráfico y la corrupción asociada a esas organizaciones.
Venezuela y Cuba
Trump dedicó además una parte importante de su exposición a Venezuela. Defendió la operación que terminó con la captura de Maduro y reivindicó la relación establecida posteriormente con el gobierno interino de Delcy Rodríguez, con el que Washington avanzó en acuerdos vinculados al petróleo.
Rodríguez se encuentra precisamente en Nueva York y tiene previsto mantener este martes su primer encuentro personal con Trump. Su agenda incluye negociaciones sobre energía, deuda, acceso al financiamiento internacional y la situación política venezolana.
También elevó la presión sobre Cuba. Trump afirmó que su administración busca un “cambio fundamental” en la isla y sostuvo que el gobierno cubano atraviesa la mayor presión de su historia reciente. La delegación de Cuba abandonó el recinto mientras el presidente norteamericano desarrollaba ese tramo de su intervención.
Las referencias regionales tuvieron además un contrapunto inmediato. El presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, que habló antes que Trump, cuestionó las intervenciones de las grandes potencias en América latina y defendió el derecho de los venezolanos a decidir su propio futuro.
Irán, Ucrania y un discurso de poder
Fuera de América latina, el otro gran eje fue Irán. Trump defendió la ofensiva militar norteamericana y aseguró que no permitirá que Teherán desarrolle armas nucleares. Planteó que el régimen iraní debe alcanzar un acuerdo con Washington y formuló nuevas amenazas militares en caso contrario.
Sobre la guerra entre Rusia y Ucrania, volvió a sostener que el conflicto podría terminar antes de lo que muchos esperan. Trump tiene previsto reunirse este martes con Volodimir Zelenski, que busca apoyo estadounidense para fortalecer sus defensas y avanzar en una eventual tregua sobre infraestructura energética.
El presidente norteamericano también aprovechó el escenario de Naciones Unidas para defender su política migratoria, reivindicar los resultados económicos de su gobierno y rechazar los intentos de establecer regulaciones internacionales sobre inteligencia artificial.
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