La alimentación del futuro plantea nuevos desafíos frente al crecimiento de la población mundial y los cambios ambientales. En este contexto, la licenciada en Nutrición Sol Nacul explicó que la evidencia científica continúa señalando a la alimentación de tipo mediterránea y a los patrones basados en plantas como modelos que favorecen la salud a largo plazo.
Según explicó la especialista, estos patrones priorizan alimentos naturales o poco procesados, frutas, verduras, legumbres, fibras vegetales y fuentes de omega-3, mientras reducen el consumo de azúcares y harinas refinadas. Además, destacó que las dietas basadas en plantas pueden aportar las proteínas necesarias para el organismo a partir de diferentes alimentos de origen vegetal.
Uno de los desafíos que plantea el futuro es cómo producir alimentos para una población mundial que podría alcanzar los 10.000 millones de habitantes. En ese escenario aparecen alternativas como la agricultura vertical y los cultivos hidropónicos, que permiten producir vegetales sin depender directamente de grandes extensiones de tierra y podrían contribuir a optimizar el uso de los recursos.
La especialista también se refirió a desarrollos que ya se encuentran bajo estudio, como la carne cultivada y el consumo de insectos como fuente alternativa de proteínas. A esto se suma el avance de la inteligencia artificial y la impresión 3D, tecnologías que podrían utilizarse para mejorar los procesos de producción y personalizar determinados aspectos de la alimentación, aunque no reemplazarían el trabajo de los profesionales de la nutrición.
Finalmente, Nacul destacó el rol de la educación nutricional y sostuvo que la alimentación debe contemplar las características particulares de cada persona, como la edad, composición corporal, actividad física y condiciones de salud. También habló sobre el futuro de los suplementos y la llamada nutrición mitocondrial, un campo que estudia estrategias vinculadas al funcionamiento de las mitocondrias y que actualmente continúa en desarrollo.

