La Policía de Tucumán salió este viernes a la calle con un operativo de control territorial enfocado en un problema que genera quejas constantes entre los automovilistas: la presión y las amenazas de algunos trapitos y limpiavidrios para exigir dinero.

Un mensaje sin vueltas

La fuerza provincial confirmó el despliegue y lo acompañó con una frase que resume el criterio del operativo: “La extorsión no es un trabajo. No a los trapitos, no a los limpiavidrios violentos y apretadores”. Con esa consigna, la Policía dejó en claro que el foco no está puesto en la actividad informal en sí misma, sino en aquellos casos donde deja de ser voluntaria y se convierte en una exigencia acompañada de intimidación.

Qué situaciones busca frenar el operativo 

Los controles apuntan puntualmente a dos escenarios recurrentes. Por un lado, el cobro compulsivo que algunos trapitos exigen a quienes estacionan o dejan sus vehículos en determinados sectores de la vía pública, muchas veces bajo amenaza ante una negativa a pagar. Por otro, los casos de limpiavidrios que realizan el servicio sin haber sido convocados y luego reclaman un pago con actitudes agresivas o intimidatorias.

Según explicaron desde la fuerza, el eje del operativo es diferenciar claramente entre quien ofrece un servicio de manera voluntaria y quien lo convierte en una herramienta de presión hacia los conductores.

Mayor presencia policial en la calle

El operativo se desarrolla este viernes 14 de agosto en distintos sectores y se enmarca en una estrategia más amplia de control territorial y prevención del delito en espacios públicos. Durante la jornada, los efectivos realizan recorridos para detectar situaciones conflictivas y actuar ante hechos que puedan derivar en amenazas o extorsiones, tanto contra conductores como contra peatones y vecinos de las zonas relevadas.

De esta manera, la Policía de Tucumán busca reforzar su presencia frente a una problemática que, según reconocieron, se repite con frecuencia cuando el supuesto cuidado de un vehículo o la limpieza de un parabrisas dejan de ser servicios ofrecidos libremente y el pago termina siendo impuesto mediante presión o intimidación.

Fuente Los Primeros