El eclipse lunar parcial, que comenzó durante la noche del jueves 27 de agosto y se extendió hasta la madrugada de este viernes 28, regaló un espectáculo visual que sorprendió a millones de personas alrededor del mundo y dejó postales verdaderamente impactantes.

Se trata del último eclipse del año, popularmente conocido como la “Luna de Sangre”. Este nombre se debe a que la parte eclipsada adquiere tonos rojizos, cobrizos y anaranjados, un efecto visual generado por la forma en que la luz solar atraviesa la atmósfera terrestre antes de proyectarse sobre el satélite. Durante el momento culmine del fenómeno, más del 96% de la superficie lunar quedó cubierta por la umbra terrestre.

En nuestro país, el recorrido astronómico comenzó a las 22:23 del jueves, cuando la Luna ingresó en la penumbra de la Tierra. Posteriormente, la fase parcial se inició a las 23:33 y el ansiado punto máximo se produjo a la 01:12 del viernes, con el satélite ubicado a unos 64 grados sobre el horizonte norte. Finalmente, el evento concluyó pasadas las 4 de la mañana.

A diferencia de los eclipses solares, este fenómeno astronómico ofreció la ventaja de poder ser observado a simple vista y de forma completamente segura, sin necesidad de utilizar protección especial. De todos modos, quienes contaron con instrumentos ópticos como telescopios o binoculares pudieron apreciar con mucho mayor detalle los fascinantes cambios sobre la superficie.

El espectáculo fue visible desde una amplísima zona del planeta, abarcando gran parte de América, Europa y África. Además de ser un evento de alcance masivo, este fue el segundo y último eclipse lunar del 2026 (el anterior había sido total, durante el 3 de marzo). Para volver a disfrutar de un fenómeno similar, los fanáticos de la astronomía deberán esperar hasta el 20 de febrero de 2027, fecha en la que se producirá un eclipse de tipo penumbral.