El Senado avanzó hacia una nueva Ley de Biocombustibles y el proyecto quedó en condiciones de ser tratado en sesión el próximo 10 de septiembre. En ese proceso, la senadora nacional por Jujuy y vicepresidenta de la Cámara alta, Carolina Moisés, tuvo un rol activo en las negociaciones que permitieron alcanzar el dictamen y destacó el trabajo desarrollado durante los últimos dos años junto a legisladores, provincias y sectores productivos.
Moisés remarcó que la iniciativa es el resultado de una construcción colectiva en la que participaron distintos bloques políticos, las nueve provincias que integran la Liga Bioenergética, productores, trabajadores, universidades, organismos técnicos y representantes de la industria, entre ellos la Cámara de Bioetanol de Maíz y el Centro Azucarero Argentino. “Este es el acumulado de mucho trabajo y de mucha capacidad de los distintos sectores representativos que hoy están esperando con urgencia esta ley”, sostuvo.
Uno de los puntos centrales del dictamen es el aumento progresivo del corte obligatorio de bioetanol en las naftas, que pasaría del actual 12% al 15%. El esquema contempla un 6% de bioetanol de caña de azúcar, otro 6% de maíz y un 3% sujeto a competencia. Para la senadora jujeña, la medida representa una oportunidad estratégica para el Norte Grande, ya que permitiría incrementar la demanda de caña de azúcar, promover nuevas inversiones, generar empleo y ampliar las posibilidades de exportación.
La legisladora consideró además que el 15% debe ser tomado como un piso para continuar aumentando la participación de los biocombustibles. En ese sentido, planteó la necesidad de que la Argentina avance hacia una mayor convergencia con los niveles del Mercosur y, a largo plazo, se aproxime al modelo de Brasil. “Los porcentajes que estamos discutiendo son mínimos posibles y necesarios para garantizar una proyección a futuro”, afirmó. El proyecto también establece una vigencia de 15 años para brindar seguridad jurídica y previsibilidad a quienes decidan invertir en el sector.
Moisés cuestionó, al mismo tiempo, las demoras que atravesó el debate sobre la normativa y advirtió sobre las oportunidades económicas que el país perdió frente al crecimiento de otros mercados. Recordó que la primera legislación de promoción de los biocombustibles fue sancionada hace dos décadas y sostuvo que la burocracia, las disputas políticas y los intereses sectoriales terminaron retrasando decisiones necesarias para el desarrollo. “Ya no hay más tiempo para dilatar. Tenemos que mirar para adelante”, afirmó.
Con el dictamen aprobado, la senadora puso el foco en lograr la sanción definitiva de la iniciativa y defendió el diálogo como herramienta para alcanzar acuerdos. “Las diferencias políticas, dogmáticas o ideológicas tienen que quedar de lado cuando estamos hablando de desarrollo económico”, señaló Moisés, quien insistió en que la nueva ley puede convertirse en una herramienta para impulsar la producción, el empleo y las inversiones, especialmente en las provincias del Norte Grande.

