La Cámara de Diputados de la Nación debate este miércoles el proyecto de ley de reforma de la carta orgánica del Banco Central de la República Argentina (BCRA), con el fin de establecer como “misión primaria y fundamental” de esa entidad la de “preservar el valor de la moneda”, al tiempo de prohibir el financiamiento al Tesoro Nacional.

A través de la iniciativa, anunciada por Javier Milei en cadena nacional a fines de julio, se endurecen las condiciones para remover al presidente del BCRA y los integrantes directorio (exigiendo causales específicas), que, además de ser decretada por el Ejecutivo, deberá tener la aprobación de dos tercios de los presentes de ambas cámaras del Congreso.

También prevé la eliminación de las reservas de libre disponibilidad; fija cambios en la distribución de utilidades y un mecanismo para cancelar progresivamente las letras intransferibles y los adelantos transitorios acumulados en el activo de la entidad. La Cámara baja también debate este miércoles la ampliación del régimen de Inocencia Fiscal, otro de los proyectos impulsados por el Gobierno nacional.

Los argumentos a favor y en contra

El oficialismo, a través del diputado Santiago Pauli, defendió la reforma de la carta orgánica del Banco Central como una medida destinada a reforzar su independencia y evitar que el organismo sea utilizado para financiar al Estado. Sostuvo que la emisión monetaria descontrolada fue una de las principales causas de la inflación y planteó eliminar los adelantos transitorios, prohibir préstamos al Gobierno y la compra de títulos públicos en el mercado primario, además de derogar el concepto de reservas de libre disponibilidad.

Desde Unión por la Patria, Itai Hagman cuestionó los resultados de la política económica del Gobierno y sostuvo que la reforma busca “blindar” un esquema que, según afirmó, provocó retrocesos en empleo, jubilaciones e industria. También advirtió sobre el endeudamiento de millones de personas y cuestionó que se le quiten herramientas al Estado para atender esa situación. Además, puso el foco en un artículo que permitiría utilizar activos del Banco Central como garantía para endeudamiento externo y acusó al Gobierno de buscar financiamiento para sostener su programa económico hasta 2027.

Maximiliano Ferraro, de la Coalición Cívica, coincidió en la necesidad de modificar la carta orgánica y cuestionó el uso que se hizo del Banco Central durante los últimos 20 años. Sin embargo, advirtió que la reforma no garantiza una independencia absoluta del organismo porque todavía podrían utilizarse Decretos de Necesidad y Urgencia para disponer de sus reservas. También reclamó establecer un plazo de 180 días para que el Senado trate los pliegos de los directores designados “en comisión”.

Por su parte, Miguel Ángel Pichetto rechazó el proyecto y lo calificó como una “trampa cazabobos” que apunta a la “peruanización” del Banco Central. Cuestionó la falta de información sobre el destino del oro de las reservas y criticó el rumbo económico del Gobierno, al considerar que el orden fiscal se sostiene sobre el costo para jubilados y trabajadores públicos. En contraposición con el oficialismo, sostuvo que el Banco Central debe estar subordinado al interés general del país.

La oposición mostró los dientes

La oposición no consiguió este miércoles incorporar a la sesión de Diputados los casi 50 proyectos que buscan llevar un alivio a las familias endeudadas. Sin embargo, los impulsores de la jugada llegaron a 133 votos positivos, un número que les garantiza llegar al quórum en una convocatoria que ya trabajan para el 9 de septiembre. Además de las iniciativas sobre morosidad, irán por la prórroga de la emergencia en discapacidad.