Con la mirada ya puesta en el armado político de cara a las elecciones presidenciales de 2027, el Gobierno nacional asegura estar cerca de reunir los consensos necesarios en el Senado para avanzar con una reforma clave: la suspensión de las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) durante el mes de septiembre.
Según la información que trascendió a través de la Agencia Noticias Argentinas, el oficialismo parte con la base de sus 21 senadores propios de La Libertad Avanza. A partir de negociaciones con la Unión Cívica Radical (UCR) y legisladores del interbloque Impulso País, en la Casa Rosada estiman que el piso de apoyos ascendería a 35 voluntades. Aunque los cálculos más optimistas proyectan hasta 38 votos a favor, el oficialismo mantiene la cautela y articula una estrategia conservadora para blindar la mayoría en el recinto.
Sin embargo, el camino legislativo asoma complejo. Desde el Partido Justicialista (PJ) preparan una fuerte ofensiva para bloquear la suspensión de las primarias. Los principales referentes de la oposición decidieron dejar de lado temporalmente sus diferencias internas para consensuar una estrategia de rechazo, ya que consideran a las PASO como una herramienta fundamental para poder ordenar sus propias candidaturas dentro del peronismo.
La presión sobre los gobernadores
El principal objetivo del PJ en esta cruzada legislativa es tejer puentes con los gobernadores que hoy mantienen una relación de diálogo y acuerdos con la Casa Rosada. La meta es evitar que sus senadores aporten los votos clave para la reforma libertaria.
En ese esquema de presión política, la oposición busca garantizar que mandatarios como el tucumano Osvaldo Jaldo, Gustavo Sáenz (Salta) y Raúl Jalil (Catamarca), junto a líderes de partidos provinciales como Rolando Figueroa (Neuquén) y Hugo Passalacqua (Misiones), no acompañen la reforma electoral que impulsa la gestión de Javier Milei.
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