Mientras el Gobierno nacional acelera las conversaciones electorales con sus aliados, la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, dejó en claro las reglas del juego. La funcionaria impuso como condición excluyente el acompañamiento a la reforma política en el Congreso, cuyo eje central es la eliminación de las PASO, para concretar cualquier tipo de pacto electoral rumbo a las elecciones presidenciales de 2027.
Según fuentes cercanas a la mesa chica libertaria, la eliminación de las elecciones primarias es considerada el instrumento más importante para avanzar en acuerdos programáticos. El mensaje desde Balcarce 50 es contundente: cualquier espacio político que pretenda tejer una alianza con La Libertad Avanza deberá garantizar previamente sus votos en ambas cámaras legislativas. El objetivo de máxima del oficialismo es lograr la media sanción de la iniciativa a mediados de septiembre.
Para alcanzar los números necesarios, el Gobierno encomendó a sus principales operadores políticos la tarea de reconstruir las mayorías. En ese marco, Karina Milei se comunicó personalmente con Mauricio Macri para conformar una mesa de diálogo permanente con el PRO. En paralelo, el jefe de Gabinete, Diego Santilli, y el ministro de Economía, Luis Caputo, mantuvieron encuentros con gobernadores del Norte Grande, y continuarán las gestiones con el mandatario neuquino, Rolando Figueroa. Además, se espera que la próxima semana arribe a Buenos Aires el gobernador mendocino Alfredo Cornejo, abriendo una vía de negociación directa con las estructuras provinciales de la UCR.
La estrategia oficialista busca evitar un nuevo traspié legislativo, luego de que la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada sufriera importantes recortes por falta de consensos. Para el Ejecutivo, la eliminación de las PASO financiadas por el Estado es una pieza clave en su plan de reelección para Javier Milei, ya que privaría a la oposición de una herramienta fundamental para ordenar sus internas y agruparse.
Sin embargo, el proyecto genera fuerte resistencia incluso entre los propios aliados, que no están dispuestos a ceder un mecanismo político de tal magnitud en un escenario de incertidumbre. El jefe de la bancada del PRO en el Senado, Martín Goerling, remarcó que las primarias son una herramienta válida y probada. “El sistema político requiere un debate profundo, pero no se puede querer cambiar el sistema cada dos años en función de la coyuntura o de lo que digan las encuestas”, advirtió el legislador misionero.
El primer termómetro para medir la solidez de estos nuevos puentes de diálogo será la sesión maratónica programada para el próximo jueves 26 en la Cámara de Diputados, donde se pondrán a prueba los apoyos al debatir la reforma del Banco Central y los cambios en Inocencia Fiscal.
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