El juicio oral contra Cristian “Pity” Álvarez por el homicidio de su vecino, Cristian Díaz, retoma su curso este miércoles al mediodía en el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N°29. Luego de una intensa jornada el pasado lunes, en la que declararon médicos y la hija de la víctima, el debate continuará con cuatro testimonios que podrían resultar fundamentales para la estrategia de la defensa.
Entre los citados se encuentran Esteban Toro Martínez, integrante del Cuerpo Médico Forense (cuya declaración había sido postergada); los inspectores de policía Mariano González —quien buscó al músico en el boliche Pinar de Rocha tras el hecho— y Walter Guayta —quien lo recibió cuando se entregó en la comisaría—; y la psicóloga Adela Beatriz Ahuad.
El testimonio de Ahuad genera especial expectativa. La especialista firmó un informe oficial junto a Toro Martínez y, según fuentes judiciales, podría aportar elementos determinantes para reconstruir cómo se desencadenó la discusión entre Díaz y Álvarez antes de los disparos. Su declaración cobra aún más relevancia dado que el estado mental del artista es el eje central de la defensa, que viene cuestionando las condiciones de salud en las que el exlíder de Viejas Locas afronta el proceso penal.
Autopsia, coherencia y el dolor de la familia
Durante la audiencia del lunes, la médica forense Angélica Cristina Bustos detalló los resultados de la autopsia. Confirmó que Díaz recibió cuatro disparos en la cara, efectuados a muy corta distancia y desde el lado izquierdo, al punto de hallar restos de pólvora en la mejilla de la víctima.
Por su parte, las médicas Mariela Biazoni Rolla y Celmina Guzmán evaluaron el estado clínico de Pity tras el crimen. Ambas coincidieron en que, al momento del examen, el músico respondía de manera “coherente y comprendía” las indicaciones. Además, explicaron que las parálisis faciales y los trastornos motrices que presentaba estaban vinculados a un grave accidente de moto que había sufrido una década atrás.
El momento más emotivo de la jornada lo protagonizó Jacqueline Guzzardi, hija de la víctima, quien reconstruyó las últimas horas de su padre en el complejo habitacional Cardenal Samoré de Villa Lugano. Detalló que Díaz le había llevado ropa y dinero, y que lo notó “tranquilo y normal”.
En un giro inesperado, la joven reveló que un ADN reciente determinó que no es hija biológica de Díaz, pero reivindicó el profundo amor que los unía, recordándolo como un padre “amoroso y protector”. Antes de retirarse, dejó un firme pedido ante el tribunal: “Espero que se haga justicia y decidan con las pruebas que hay, sin ningún tipo de beneficio”.
El juicio pudo reanudarse esta semana luego de que la Cámara Nacional de Casación en lo Criminal y Correccional rechazara los pedidos de recusación que la defensa había presentado contra los tres jueces del tribunal.
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