Durante el mes de junio, las ventas minoristas del segmento pyme mostraron un leve alivio al registrar una suba interanual del 0,9% a valores constantes, según el índice general elaborado por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME). No obstante, el panorama general sigue siendo desafiante: la medición intermensual arrojó una baja del 1,3%, consolidando así una retracción acumulada del 2,5% durante la primera mitad del año.
Este repunte interanual estuvo fuertemente marcado por factores estacionales y de calendario. La inyección de liquidez derivada del cobro del Sueldo Anual Complementario (SAC) y el movimiento comercial generado por el Mundial de fútbol lograron dinamizar el consumo en rubros específicos. Sin embargo, este flujo resultó altamente selectivo, evidenciando a un consumidor con presupuesto restringido que priorizó compras puntuales y postergó la adquisición de bienes durables.
Además, las operaciones en los locales quedaron estrictamente supeditadas a los esquemas de financiación en cuotas y beneficios bancarios, lo que expone la falta de liquidez directa por parte del público. En contraste, las ventas bajo la modalidad online con local a la calle tuvieron un desempeño destacado, registrando un incremento interanual del 16,7% y una suba del 4,1% frente al mes anterior.
El desempeño por rubros: ganadores y perdedores
Al analizar el comportamiento sectorial de junio, cuatro de las ramas relevadas presentaron un desempeño positivo en la comparación interanual, mientras que otras tres continuaron en rojo.
Los sectores en alza:
- Perfumería: +9,5%
- Farmacia: +5,4%
- Alimentos y bebidas: +2,9%
- Textil e indumentaria: +1,9%
Los sectores en baja:
- Bazar, decoración y muebles: -3,1%
- Ferretería, materiales eléctricos y de construcción: -2%
- Calzado y marroquinería: -1%
El diagnóstico comercial y las expectativas del sector
En cuanto a la situación de los comercios, el 50,1% de los encuestados señaló que su realidad económica se mantuvo estable frente al año pasado (una mejora de 1,9 puntos porcentuales respecto a mayo). Esta leve recuperación se reflejó también en una caída de las evaluaciones negativas, que pasaron del 45,1% al 43,1%.
De cara a los próximos 12 meses, la cautela domina el escenario: el 52,3% prevé una continuidad sin grandes variaciones, el 37,7% proyecta una mejora en su nivel de actividad y un 10% estima que la situación empeorará.
A la hora de evaluar inversiones, el empresariado consolidó una postura defensiva. Un 59,3% consideró que el contexto actual es adverso para la inyección de capital, frente a un escaso 12,2% que lo evaluó como propicio. Esta parálisis en los proyectos de expansión responde, en gran medida, a la fuerte erosión de la rentabilidad que reportan los comerciantes, golpeados por la actualización de los costos fijos estructurales y el avance sostenido de la competencia de productos importados.

