El presidente Javier Milei partió este lunes por la noche rumbo a Nueva York para participar, por tercera vez en su mandato, de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Previo a su viaje, el jefe de Estado decidió suspender la habitual reunión de Gabinete para permanecer en la Quinta de Olivos y terminar de redactar el discurso que pronunciará este miércoles ante los líderes mundiales congregados en Manhattan.

Según confirmaron fuentes de la Casa Rosada, la exposición del mandatario argentino estará estructurada sobre tres ejes fundamentales. El primero de ellos será la inclaudicable ratificación del reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas. Si bien es un planteo tradicional de la diplomacia nacional en este foro, la postura de Milei cobrará especial relevancia tras la reciente batería de medidas anunciadas por el Gobierno, que incluyen el endurecimiento de sanciones a empresas que operan sin autorización en las islas y la construcción de una base naval integrada en Tierra del Fuego.

En el recinto, se espera que el Presidente rechace el supuesto derecho a la autodeterminación de los isleños, declare inválidos los referendos locales y exija que el Reino Unido frene acciones unilaterales en el archipiélago, como el proyecto petrolero Sea Lion.

Nuevos cuestionamientos al rol de la ONU

El segundo eje del discurso apuntará directamente contra el funcionamiento del propio organismo que lo recibe. El mandatario cuestionará los “atropellos de la ONU cuando se entromete en la política local de cada país”.

En sus participaciones previas, Milei ya había definido a las Naciones Unidas como un “Leviatán de múltiples tentáculos” que busca imponer cómo deben vivir los ciudadanos. En esta oportunidad, volverá a cargar contra la Agenda 2030, a la que califica como un programa “de corte socialista”, y reiterará su propuesta de aplicar el principio de subsidiariedad: que la ONU se limite a preservar la paz internacional y devuelva la iniciativa de gestión a los Estados nacionales.

El debate global por la Inteligencia Artificial

Finalmente, el tercer bloque de la exposición marcará una postura disruptiva frente a las preocupaciones globales por el avance de la tecnología. Mientras referentes mundiales advierten sobre los riesgos de la Inteligencia Artificial (IA), Milei utilizará el atril de la ONU para hacer una férrea defensa del proceso y el progreso tecnológico, argumentando que permitirá alcanzar rendimientos crecientes en la economía y desmintiendo lo que él considera “escenarios distópicos”.

Esta visión va en sintonía con la postura de Donald Trump y fue anticipada este mismo lunes por el embajador argentino en Estados Unidos, Alec Oxenford. Durante un encuentro organizado en Nueva York por Meta y el CSIS, el diplomático aseguró que el mayor riesgo para los países “no es avanzar demasiado rápido, sino demasiado lento”.

Oxenford presentó a la IA como una oportunidad histórica para que las naciones en desarrollo acorten distancias con las economías avanzadas, y remarcó: “Argentina ha hecho su elección: queremos construir este futuro con Estados Unidos y con países comprometidos con la libertad y la empresa privada”.