El presidente de la Nación, Javier Milei, partió este lunes hacia la ciudad de Nueva York para participar del Debate General de la 81° Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU). La presentación del jefe de Estado se dará en un contexto de renovada tensión diplomática con el Reino Unido por la soberanía de las Islas Malvinas, tema que asoma como el eje central de su discurso ante el organismo multilateral.
De acuerdo con las proyecciones oficiales, el mandatario pronunciará un discurso de tono firme en el que instará al gobierno británico a acatar las resoluciones del Comité de Descolonización de la ONU y retomar la vía del diálogo para resolver la disputa territorial.
La agenda en Nueva York: economía y reconocimientos
Tras su arribo previsto para la mañana del martes al Aeropuerto Internacional John F. Kennedy, Milei dará inicio a una intensa agenda. Durante su primer día, expondrá en la institución educativa Yeshiva Darchei Torah, donde recibirá el premio “Ohev Yisrael”. Por la tarde, mantendrá reuniones privadas con los reconocidos economistas Roberto Salinas y Xavier Sala i Martín.
El miércoles será la jornada clave: a las 12:00 brindará su discurso ante la Asamblea General de la ONU. Posteriormente, disertará en la conferencia sobre valores occidentales y libertad económica organizada por la Fundación Federalismo y Libertad. Hacia el final del día, el Presidente buscará fortalecer los lazos con el sector privado en un encuentro cerrado con la titular del Consejo de las Américas, Susan Segal, y un grupo de altos ejecutivos, para luego reunirse con el rabino Simón Jacobson.
La gira concluirá el jueves con una presentación en The Economic Club of New York al mediodía, previo a su vuelo de regreso a la Argentina, programado para las 21:00.
Sin cumbre bilateral y la postura de Estados Unidos
Aunque en las semanas previas circularon diversas versiones, la agenda oficial confirmó que no habrá una reunión bilateral entre Javier Milei y el presidente estadounidense, Donald Trump.
Sin embargo, el rol de Washington frente a la disputa del Atlántico Sur cobró relevancia en los últimos días. Pese a la histórica neutralidad de Estados Unidos respecto al conflicto entre Argentina y Gran Bretaña, Trump sugirió recientemente que podría revisar el apoyo a los británicos. El líder republicano advirtió que una escalada de la tensión por Malvinas representaría un “desastre potencial” y se ofreció como mediador institucional: “Estoy seguro de que me llamarán para intervenir; si lo hacen, probablemente podré solucionarlo”, afirmó.

