Carlos Alcaraz escribió este domingo una de las páginas doradas de la historia del tenis. En una final vibrante disputada en el Rod Laver Arena, el español derrotó a Novak Djokovic por 3-1 y se consagró campeón del Abierto de Australia, el primer Grand Slam de la temporada.
El murciano debió reponerse a un inicio adverso para terminar imponiendo su ritmo físico y tenístico. Tras caer en el primer parcial, dio vuelta el marcador con autoridad para cerrar el partido con parciales de 2-6, 6-2, 6-3 y 7-5.
El récord de precocidad
Más allá del trofeo, la victoria tiene un peso estadístico monumental. Con 22 años y 272 días, Alcaraz se convirtió en el tenista más joven de la historia en completar el Career Grand Slam, es decir, ganar los cuatro torneos más importantes del circuito (US Open, Wimbledon, Roland Garros y ahora Australia). De esta forma, pulverizó las marcas de precocidad que ostentaban las leyendas de la era abierta.
“Un privilegio tenerte aquí”
La ceremonia de premiación estuvo cargada de emotividad y respeto mutuo. Alcaraz, visiblemente conmovido, dedicó sus primeras palabras a su rival: “Sos una inspiración”, le dijo a Djokovic, reconociendo la vigencia del serbio y agradeciéndole por elevar la vara del deporte.
Sin embargo, el momento más especial se vivió cuando el campeón se dirigió a las gradas, donde se encontraba Rafael Nadal. “Muchas gracias por venir, Rafa, es un privilegio tenerte aquí”, expresó Alcaraz, uniendo en un saludo el legado del tenis español.
Para cerrar, el joven maravilla remarcó el sacrificio de su equipo: “Nadie sabe por lo que hemos tenido que pasar para llegar hasta acá”. Y antes de levantar la copa, dejó una promesa que el público celebró con una ovación: “Estoy deseando volver el año que viene”.

