La eliminación de Lanús en los 16vos de final de la Copa Argentina a manos de Instituto de Córdoba dejó mucho más que un resultado deportivo. El encuentro, que culminó con una victoria por 2-1 para los cordobeses, estuvo marcado por un clima de hostilidad creciente, roces constantes y un desenlace que rápidamente se viralizó debido a la gravedad de una infracción en el minuto final.

La jugada de la discordia

El momento de mayor tensión ocurrió cuando el mediocampista de Instituto, Gustavo Abregú, sujetó al delantero de Lanús, Lucas Besozzi, impidiéndole levantarse tras una caída. La respuesta del atacante de 23 años fue inmediata y desmedida: Besozzi lanzó una violenta patada desde atrás hacia la pierna de Abregú, acción que fue sancionada sin dudas por el árbitro con la tarjeta roja directa.

El impacto de la maniobra fue tal que Abregú quedó tendido sobre el césped evidenciando claros signos de dolor, mientras los ánimos de ambos planteles se caldearon al instante.

Repercusiones: entre la crítica y el pedido de sanción

La transmisión oficial no escatimó en calificativos para describir la acción, catalogándola como una “patada voladora criminal” y calificando la reacción del jugador como una “locura” propia de un contexto de descontrol.

El clima en las redes sociales fue un fiel reflejo de la bronca que se vivió en el campo de juego:

  • Pedido de sanciones: Numerosos usuarios exigieron penas ejemplares para el delantero granate, sugiriendo un mínimo de “cinco fechas” de suspensión.
  • Análisis del clima: Otros internautas sostuvieron que la agresión fue el resultado de la “impotencia” acumulada ante un partido que se volvió cuesta arriba para el equipo de Mauricio Pellegrino.