El joven piloto de TC2000 Valentín Yankelevich, hijo de la recordada actriz Romina Yan, reapareció en sus redes sociales luego de conmover al país al revelar que fue víctima de violencia intrafamiliar por parte de su padre, Darío Giordano, durante su niñez.
Tras mantenerse unos días alejado de la exposición pública por el fuerte impacto que generó su testimonio, el nieto de Cris Morena decidió utilizar su cuenta de Instagram para respaldar a su círculo íntimo. Con una foto en la que se lo ve sonriendo junto a su hermano Franco y a su abuelo, Gustavo Yankelevich, el joven de 23 años escribió una contundente frase que resume su presente: “Siempre juntos”.
La publicación se dio poco después de que el propio Gustavo relatara públicamente el infierno que atravesaron sus nietos cuando eran pequeños, y en medio de una ola de mensajes de contención por parte de figuras del espectáculo, amigos de la familia y miles de usuarios.
El desgarrador relato y la salvación familiar
En una reciente y reveladora entrevista con Infobae, a la que accedió la Agencia Noticias Argentinas, Valentín explicó que decidió hablar públicamente para sacarse “una mochila” que venía cargando hace bastante tiempo. Según su crudo testimonio, las agresiones por parte de Giordano comenzaron cuando tenía entre nueve y diez años. “Eran golpes, gritos, maltrato”, confesó, detallando que la violencia también alcanzó a su hermano Franco, quien llegó a sufrir secuelas por los golpes que recibía en la cabeza.
El horror vivido llevó al joven a tener pensamientos extremos. “No había lugar seguro. Por eso lo tuvimos que salir a buscar”, relató sobre el momento en que decidieron pedir ayuda.
La intervención de su familia materna fue clave para abandonar esa convivencia. Luego de declarar ante las autoridades, se inició un extenso y doloroso proceso judicial que culminó con la tenencia definitiva a cargo de su abuelo. “Mi abuelo Gustavo me salvó la vida. Él me devolvió la vida”, aseguró, destacando también el constante e incondicional acompañamiento de Cris Morena.
Como un paso fundamental en su sanación, a los 18 años el joven tomó la decisión legal de cambiar su apellido original para adoptar el de su familia materna, dejando atrás el dolor que le provocaba su identidad anterior y reconociendo a Gustavo como su verdadera figura paterna.
Hoy, enfocado en su carrera deportiva y en su bienestar personal, Valentín valora su proceso de recuperación: “De ese nene que no quería vivir a donde estoy hoy, con tener ganas de vivir ya es una victoria, imaginate”.

