El escenario político en Brasil sumó un nuevo capítulo de máxima tensión tras la resolución del histórico balotaje presidencial. El candidato del Partido Liberal (PL), Flávio Bolsonaro, rompió el silencio este domingo desde la sede de su espacio en Brasilia, desconoció la victoria de Luiz Inácio Lula da Silva y adelantó que solicitará la nulidad de los comicios.
“Es inexplicable lo que pasó, inentendible. Hay mucho que aclarar antes de que Brasil reconozca esta barbaridad que acaba de pasar”, advirtió el actual senador e hijo del expresidente Jair Bolsonaro. Su principal reclamo apunta a la decisión del Supremo Tribunal Federal (STF) de extender la jornada electoral por dos horas, una medida que fue comunicada pasadas las 17:00, momento en el que debían cerrar las urnas.
Con un breve pero encendido discurso, el candidato opositor apuntó contra la Justicia electoral: “Es inaceptable que un ministro de la Corte, por primera vez en la historia, que es abogado de Lula, haya firmado eso y cambie las reglas de juego a las 17:01. Lo que pasó no fue normal”. En esa misma línea, sentenció: “Las elecciones deben ser anuladas por el modo en que sucedieron. Es imposible reconocer el resultado”.
La extensión del horario generó un fuerte desconcierto institucional. Según reportó la prensa local, para cuando se anunció la prórroga, decenas de presidentes de mesa ya habían impreso los boletines de votación e incluso la página oficial del Tribunal Superior Electoral (TSE) había comenzado a computar los sufragios, registrando avances en estados como Amazonas y Rio Grande do Sul.
Pese a las denuncias, el escrutinio oficial avanzó y confirmó un hecho inédito para el país vecino: con el 99,81% de las urnas contabilizadas, Lula da Silva se impuso con el 51,78% frente al 48,22% de su rival, logrando revertir el resultado de la primera vuelta. Con una ventaja de más de cuatro millones de votos, el líder del Partido de los Trabajadores se prepara para asumir un cuarto mandato presidencial a partir del próximo 5 de enero.

