La crisis bélica en Medio Oriente dio un nuevo y peligroso giro estratégico este domingo. En el marco de la ofensiva ordenada por el ministro de Defensa, Israel Katz, el Ejército de Israel comenzó a bombardear los puentes que cruzan el río Litani, logrando aislar y separar el sur del Líbano del resto del país.
El primer gran objetivo de esta operación fue el puente de Qasmiya, una infraestructura vital que conectaba el sur del territorio libanés con la gobernación de Sidón y la capital, Beirut. Según la información a la que accedió la Agencia Noticias Argentinas, la destrucción de esta vía busca cortar de raíz las rutas de suministro logístico y armamentístico utilizadas por la milicia chiita Hezbolá, aunque también agrava severamente la crisis humanitaria de los civiles atrapados en la región.
Retirada militar y cumbre de emergencia en Beirut
El nivel de alerta es absoluto. Ante la inminencia de los ataques aéreos y las amenazas directas por parte de Tel Aviv, el Ejército libanés tomó la drástica decisión de evacuar sus posiciones oficiales en la zona de Qasmiya, replegándose de las cercanías de la autopista Borj Rahal y la carretera costera.
Frente a este dramático escenario, el primer ministro del Líbano, Nauaf Salam, encabezó una cumbre de seguridad de urgencia junto a las máximas autoridades militares y de seguridad interior.
Las principales consecuencias y medidas adoptadas:
- Desplazamiento masivo: Se evaluó el impacto del avance de la operación israelí, que está provocando un desplazamiento forzado sin precedentes de la población civil hacia el norte.
- Refuerzo de seguridad: Salam ordenó incrementar los controles en las zonas más afectadas, poniendo especial énfasis en blindar Beirut para evitar un colapso del orden interno.
- Riesgo regional: La escalada mantiene en vilo a la comunidad internacional ante el peligro inminente de que el conflicto se expanda a otros frentes.

