El presidente Javier Milei volvió a encender la polémica internacional durante su visita a Budapest, Hungría. En el marco de su participación en la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC), el mandatario argentino brindó un encendido discurso donde no escatimó en elogios para sus aliados ideológicos ni en críticas para sus adversarios políticos.
La gira, que tiene como objetivo reforzar su perfil como líder global del conservadurismo, dejó definiciones contundentes sobre España, el futuro de Europa, la crisis en Cuba y el rol de Argentina en el mercado energético mundial.
Dardos contra España y críticas al modelo europeo
Uno de los momentos más resonantes de su intervención fue el duro ataque dirigido al presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez. Aunque evitó nombrarlo directamente, Milei hizo eco de las palabras previas del líder de Vox, Santiago Abascal.
“Cuando el poder se separa de la responsabilidad de la representación se puede convertir en tiranía muy rápidamente. En el discurso de recién, mi querido amigo Santiago Abascal mencionó el pichón de tirano que tienen en España”, disparó el mandatario.
Además de la embestida contra Sánchez, Milei apuntó contra las bases políticas y económicas de Europa. Aseguró que el continente “está en peligro y se está suicidando” debido a la “inmigración masiva sin control”, a la cual calificó como un acto de irresponsabilidad.
En el plano económico, cuestionó la visión distributiva europea: “Ellos consideran que la economía es como una torta: están enfocados en gestionar y decidir qué pedazo le corresponde a quién, en lugar de enfocarse en que la torta siga creciendo”. En contraste, ofreció a la Argentina como un socio estratégico capaz de “garantizar la seguridad energética para Europa”.
Cuba, Trump y el respaldo a Orbán
El discurso presidencial también abordó la situación política en América Latina. Milei se refirió a las recientes medidas económicas anunciadas en Cuba como una “perestroika”, afirmando que tras 70 años de revolución, la familia Castro dejó a la población “sumida en la miseria”. En ese contexto, vaticinó que gracias al liderazgo del presidente estadounidense, Donald Trump, es probable que a mitad de año la isla sea “libre”.
Como cierre de su participación en el foro, el jefe de Estado le dedicó unas cálidas palabras al anfitrión y primer ministro húngaro, Viktor Orbán, consolidando su alianza con la derecha europea: “Querido, contás con nuestro respeto y admiración”.

