A casi tres meses de la operación militar que terminó con su captura en Caracas, el expresidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, vuelven a sentarse en el banquillo de los acusados. Este jueves a las 11:00 (hora local), el exmandatario de 63 años enfrentará una nueva audiencia en los tribunales de Nueva York, bajo un estricto operativo de seguridad.

El caso, que se encuentra en manos del experimentado juez federal Alvin Hellerstein (92 años), podría definir el rumbo procesal de uno de los líderes más polémicos de la historia reciente de América Latina.

La estrategia de la defensa: asfixia financiera y pedido de nulidad

Desde su primera comparecencia el 5 de enero, donde Maduro se declaró “no culpable” y se autodenominó “prisionero de guerra”, la defensa ha buscado distintos frentes para desarmar la acusación.

El abogado principal, Barry Pollack, argumentará este jueves que el caso debe ser desestimado por cuestiones procesales. Pollack denunció que las severas sanciones impuestas por Estados Unidos a Venezuela le impiden cobrar sus honorarios, ya que requiere de una licencia especial de Washington para recibir fondos del Estado venezolano. Según el letrado, esta traba burocrática y financiera viola el derecho constitucional de Maduro a elegir libremente su representación legal.

Los graves cargos que enfrenta el expresidente:

  • Conspiración por narcoterrorismo.
  • Importación de cocaína a los Estados Unidos.
  • Posesión de ametralladoras y artefactos destructivos.
  • Conspiración para la tenencia de armamento pesado.

Los días de Maduro en Brooklyn

Mientras se define su futuro judicial, Maduro y Flores continúan recluidos en el Centro Metropolitano de Detención de Brooklyn, una prisión federal conocida por sus extremas medidas de seguridad.

Según trascendió, el exjefe de Estado se encuentra aislado, sin acceso a diarios ni internet, y sus comunicaciones se limitan a llamadas telefónicas de 15 minutos con sus familiares y abogados. A pesar de estas condiciones, su hijo, Nicolás Maduro Guerra, aseguró recientemente que sus padres están “muy bien, fuertes y con mucho ánimo”. En los pabellones, algunos internos se dirigen a él como “presidente”, mientras él dedica gran parte de su tiempo a leer la Biblia.

El nuevo escenario en Venezuela

La caída de Maduro el pasado 3 de enero (en un asalto militar que dejó al menos 83 venezolanos muertos y más de 112 heridos) provocó un reacomodamiento geopolítico inmediato. Con Delcy Rodríguez asumiendo la presidencia interina, el Palacio de Miraflores cedió ante la presión de la Casa Blanca, marcando el inicio de una nueva era en las relaciones bilaterales.

Medidas clave de la presidencia interina (Delcy Rodríguez) Impacto geopolítico
Ley de Amnistía Liberación de presos políticos para descomprimir la tensión interna.
Reforma de la Ley de Hidrocarburos Apertura para que Estados Unidos pueda acceder a la riqueza petrolera y gasífera venezolana.
Restablecimiento diplomático Fin a siete años de ruptura de relaciones oficiales con Washington.