El Senado de Paraguay aprobó la destitución del presidente Santiago Peña, en medio de una crisis política y financiera agravada por el colapso de un banco digital.
Peña había presentado su renuncia el jueves tras el colapso de la entidad, denominada Ueno, con la cual mantuvo vínculos comerciales en el pasado. Su dimisión no fue aceptada por el Congreso, que definió avanzar con el juicio político.
En el final de un proceso de dos días, los senadores apoyaron con 44 votos la condena de Peña, quien había presentado su dimisión el jueves tras perder el apoyo de su partido. El vicepresidente Pedro Alliana, un político conservador de 52 años, debe jurar en su reemplazo para completar el mandato hasta 2028.
La OEA reclamó una salida dentro del marco constitucional
La OEA pidió preservar la paz pública y la estabilidad en Paraguay ante el inminente desenlace parlamentario, en medio de la crisis institucional que atraviesa el país.
El pronunciamiento fue difundido por la Secretaría General de la Organización de los Estados Americanos, encabezada por Albert R. Ramdin. El organismo indicó que sigue “de cerca los acontecimientos políticos” en territorio paraguayo.
La postura oficial del organismo multilateral establece que cualquier definición sobre la crisis debe tramitarse únicamente a través de las instituciones competentes. Además, reclamó respeto estricto por la Constitución Nacional, el Estado de Derecho y las garantías fundamentales de todas las partes involucradas.
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