España no sale de la conmoción. Mientras el país aún procesa el duelo por el choque de trenes en Adamuz —cuyo saldo de víctimas fatales ascendió a 42—, dos nuevos accidentes ferroviarios sacudieron este martes a la región de Cataluña, dejando como saldo la muerte de un maquinista y una veintena de heridos.
El hecho más grave ocurrió en la provincia de Barcelona, en un convoy de Rodalies de la línea R4 que circulaba entre las estaciones de Sant Sadurní d’Anoia y Gélida. Según informaron las autoridades, un muro de contención se derrumbó repentinamente sobre las vías, presuntamente debilitado por las intensas lluvias, provocando el descarrilamiento de la formación y el destrozo total de la cabina del conductor.
A pesar del despliegue de 11 ambulancias y 15 dotaciones de bomberos, se confirmó el fallecimiento del motorman atrapado entre los hierros. Lluís Valls Comas, alcalde de Gélida, detalló que además hay 20 pasajeros heridos, de los cuales entre cuatro y seis revisten gravedad. La línea de emergencias 112 recibió 28 llamados alertando sobre el siniestro.
Otro susto en Girona
Casi en simultáneo, las condiciones meteorológicas provocaron un segundo incidente en la provincia de Girona. La caída de rocas sobre las vías a causa de la tormenta derivó en el descarrilamiento de otro tren. Afortunadamente, en este caso, ninguno de los diez pasajeros que viajaban a bordo sufrió lesiones, según reportó la agencia Xinhua.
Hipótesis y colapso del servicio
La principal hipótesis que manejan los investigadores vincula ambos siniestros con el temporal de lluvias intensas que afecta a la región de Cataluña, lo que habría causado el desmoronamiento del terreno y la caída de escombros.
Estos nuevos episodios obligaron a la interrupción del servicio durante la noche del martes y suman tensión a un sistema ferroviario que se encuentra bajo la lupa tras la tragedia de Córdoba, configurando una de las semanas más oscuras para el transporte en España.

