Tras días de angustia en Famaillá, el operativo de búsqueda tuvo el resultado más esperado. Este domingo 22 de febrero, alrededor de las 17:30, fue encontrado con vida Luis Bueso, el comerciante de 74 años que estaba desaparecido desde el jueves pasado.

El hombre fue hallado en una zona de cañaverales de difícil acceso, en las inmediaciones de la Ruta Nacional 38, próxima a las localidades de El Ceibal y Manuela García Fernández. Su estado era crítico al momento del rescate: estaba inconsciente y presentaba un cuadro severo de deshidratación, por lo que fue estabilizado y trasladado de urgencia al Hospital Padilla.

La tecnología, clave para el rescate

El desenlace exitoso fue posible gracias al trabajo conjunto entre la Policía de la Provincia y el Ministerio Fiscal. La intervención de la Unidad Fiscal Regional de Monteros, a cargo de Diego Hevia, fue decisiva al ordenar la geolocalización del teléfono celular de Bueso. El informe de Informática Forense determinó que el aparato había dejado de emitir señal el 19 de febrero a las 20:30 en esa zona específica.

Con ese dato, el domingo por la mañana los efectivos lograron dar primero con el vehículo del comerciante, un Toyota Corolla blanco, abandonado en el lugar. Sin embargo, Bueso no estaba allí.

Fue entonces cuando entró en acción el Equipo Científico de Investigaciones Fiscales (ECIF). Utilizando un dron con tecnología térmica —capaz de detectar el calor corporal y transformar esa energía en imágenes visibles—, los peritos sobrevolaron el área mientras el helicóptero de la Policía brindaba apoyo aéreo.

A 1.500 metros del auto

La cámara térmica del dron detectó una firma de calor compatible con un cuerpo humano a 1,5 kilómetros de donde había quedado el vehículo. Los rescatistas se dirigieron rápidamente en cuatriciclo hacia las coordenadas indicadas.

Al llegar, confirmaron que se trata de Bueso. Si bien tenía signos vitales, se encontraba inconsciente, por lo que se le practicaron maniobras de RCP en el lugar antes de extraerlo hacia la ruta.

Estado de salud

Una ambulancia lo trasladó inicialmente al Hospital de Lules, donde los médicos lograron estabilizarlo pese a la grave deshidratación que sufría. Posteriormente, fue derivado al Hospital Padilla de la capital tucumana para un control más exhaustivo y monitoreo constante.