A más de 20 años del homicidio de Paulina Lebbos, y aún sin saber quién fue el autor material del asesinato, este jueves 30 de julio comenzó el quinto juicio oral y público vinculado al caso. En esta oportunidad, Virginia Mercado, amiga de la víctima y la última persona conocida en verla con vida, se sentó en el banquillo de los acusados.
Según la hipótesis de la fiscalía, Mercado mintió en sus sucesivas declaraciones con el claro objetivo de desviar la investigación por el crimen de su amiga, ocurrido el 26 de febrero de 2006. Aquella madrugada, ambas salieron juntas de un boliche en la zona de El Abasto, caminaron hasta encontrar un remís y viajaron juntas hasta calle La Rioja al 400. Allí, Mercado descendió del vehículo, dejando que Paulina continuara el viaje hacia la casa de su novio, César Soto. Hoy, esa versión de los hechos es fuertemente puesta en duda debido a las múltiples contradicciones en sus relatos.
La denuncia en su contra se originó en 2018, luego de que Mercado declarara en calidad de testigo durante el segundo juicio, que se llevó a cabo contra los funcionarios acusados de encubrimiento. Fue en ese debate donde se detectaron severas inconsistencias en su relato, lo que motivó al tribunal a ordenar que se la investigue.
La falta de colaboración para recordar ciertos hechos y una “memoria selectiva”, sumadas a una serie de contradicciones, derivaron en la actual acusación. Las principales dudas giran en torno a los horarios precisos de aquella noche, el lugar exacto donde esperaron el remís y el vínculo real que ella mantenía con César Soto, a quien en un principio negó conocer para luego admitir lo contrario.
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