Noviembre será finalmente el mes que romperá con los casi 40 años que pasaron desde la última vez que un Papa visitó la Argentina. En esta oportunidad, León XIV, el sucesor del recordado Francisco I, será quien llegue al país con tres paradas confirmadas: Buenos Aires, Córdoba y Luján, donde oficiará una misa.

Aunque durante todo el mandato del sumo pontífice argentino se mantuvo la expectativa por su llegada, finalmente ese ansiado regreso nunca ocurrió, así como tampoco se concretó durante el papado de su antecesor, Benedicto XVI. Por eso, el arribo del actual Papa ha generado una fuerte expectativa en toda Sudamérica.

Para encontrar el antecedente más cercano hay que retroceder 39 años. El 6 de abril de 1987, el papa Juan Pablo II llegaba de visita a la Argentina en un viaje que tenía múltiples significados más allá de una misión sacerdotal puntual: la Jornada Mundial de la Juventud, que tuvo su cierre en la Ciudad de Buenos Aires.

Se trataba de la segunda vez que el “Papa peregrino” besaba el suelo argentino. Aquella visita de 1987 fue programada y duró seis días, arribando a Buenos Aires tras haber pasado por Uruguay y Chile. Fue un escenario completamente distinto a su improvisada y dramática primera vez, cinco años antes. En junio de 1982, en plena guerra de las Malvinas y tras una gira por el Reino Unido, el pontífice realizó un viaje relámpago de 31 horas a la Argentina para interceder por la paz, apenas dos días antes de que el presidente de facto Leopoldo Galtieri ordenara la rendición de las tropas.

Diez ciudades, 26 mensajes y el paso por Tucumán

En su histórica gira del 87, Juan Pablo II aterrizó en el aeroparque Jorge Newbery y fue recibido en la pista por el entonces presidente Raúl Alfonsín y su esposa, María Lorenza Barrenechea. Tras abordar el “Papamóvil” blindado y pasar por la Nunciatura porteña, se dirigió a la Casa de Gobierno, donde salió al balcón de la Rosada para saludar a la multitud congregada en la Plaza de Mayo.

Durante los seis días que duró su estadía, el sumo pontífice no se limitó a la Capital Federal, sino que desplegó una intensa agenda por el interior del país. En ese marco, visitó Tucumán, Bahía Blanca, Corrientes, Viedma, Mendoza, Córdoba, Salta, Paraná y Rosario, dejando un total de 26 mensajes pastorales.

El punto cúlmine de su visita se vivió en la mañana del “Domingo de Ramos”, previo a la Pascua. El Papa encabezó la Jornada Mundial de la Juventud desde un inmenso altar ubicado en la intersección de las avenidas 9 de Julio y Santa Fe, ante una multitud estimada en más de un millón de personas.

En sus últimas palabras formales a los fieles argentinos, el pontífice polaco —quien lideró la Iglesia Católica desde 1978 hasta su muerte en 2005— dejó un fuerte mensaje: “Ruego a la Virgen de Luján que os alcance de su divino Hijo la gracia para corresponder fielmente a las exigencias de vuestra vocación cristiana”. Y se despidió con una frase que quedó en la historia: “Mientras hago fervientes votos por la prosperidad, paz y concordia entre los amadísimos hijos de esta noble nación, imparto a todos con afecto mi Bendición Apostólica. ¡Hasta siempre, Argentina!”.