Cinco tucumanos volvieron a poner a la Argentina en el centro de una de las misiones humanitarias más comprometidas con la población civil de Ucrania. Encabezados por la religiosa dominica Sor Lucía Caram, participan en el 48° corredor humanitario y la IV Caravana de la Bondad, una iniciativa organizada por la Fundación del Convento de Santa Clara de Manresa (España) para llevar asistencia urgente a un país devastado por la guerra.

La expedición está integrada por 23 conductores y voluntarios que recorren miles de kilómetros desde Cataluña hasta territorio ucraniano. Junto a Sor Lucía participan los tucumanos Mercedes Melián de Caram, Ernesto Caram (hijo), Matías Zermoglio y Gonzalo Brito. El convoy transporta ambulancias, vehículos de evacuación, pick-ups, medicamentos, material quirúrgico y suministros esenciales. Además, Ernesto Caram (h) ocupa un rol destacado en la compleja coordinación logística de la operación, que requiere meses de preparación y gestiones aduaneras.

Kramatorsk y la amenaza de un invierno a oscuras

Uno de los destinos prioritarios de la caravana es Kramatorsk, en la región oriental de Donetsk, donde la incesante ofensiva rusa ha provocado una situación humanitaria crítica. Ante la intensificación de los bombardeos, la población de la zona se redujo de 50.000 a 20.000 habitantes en apenas una semana. Los vehículos entregados por los voluntarios serán destinados a la evacuación inmediata de civiles, priorizando a niños, ancianos y familias sin medios para escapar.

A la amenaza de las bombas se suma el desafío climático. La destrucción sistemática de infraestructuras energéticas por parte de Rusia dejó a numerosas localidades sin suministro eléctrico de cara a un invierno que se prevé durísimo. Por ello, la misión incluyó el traslado de generadores eléctricos fundamentales para mantener operativos equipos médicos, conservar medicamentos y brindar calefacción.

“Cuando se destruyen las infraestructuras eléctricas, se deja a miles de familias sin luz y sin calefacción. El frío también puede matar. Por eso, llevar un generador puede ser tan importante como llevar una ambulancia”, advirtió Sor Lucía Caram.

Compromiso tucumano en primera línea

La Fundación lleva más de cuatro años de intensa actividad en la región, coordinando entregas y evacuaciones junto a la Guardia de Frontera ucraniana y equipos sanitarios locales. Para los voluntarios tucumanos, el esfuerzo físico y emocional de atravesar fronteras y conducir miles de kilómetros tiene una recompensa clara.

“Me emociona profundamente que cinco tucumanos estemos participando. Es la Argentina solidaria, la que no mira para otro lado frente al sufrimiento”, expresó Mercedes Melián. En sintonía, Ernesto Caram destacó: “No podemos detener las bombas de Putin, pero podemos ayudar a salvar a quienes están debajo de ellas. Si un vehículo sirve para sacar a un niño de una ciudad bombardeada, todo el esfuerzo habrá valido la pena”.

“Mientras unos destruyen, nosotros seguiremos salvando vidas. Frente a la destrucción, nuestra respuesta es salvar vidas; frente al odio, solidaridad”, concluyó Sor Lucía, reafirmando el compromiso de una provincia que, a miles de kilómetros de distancia, decidió no quedarse de brazos cruzados.