En medio de un escenario donde la morosidad de las familias alcanzó niveles récord para los últimos 20 años, el Gobierno nacional y el sistema financiero comparten un diagnóstico optimista: el nivel de atrasos en el pago de créditos ya llegó a su punto máximo y comenzará a descender hacia finales de 2026. Esta perspectiva oficial surge como respuesta al debate legislativo impulsado por la oposición, que actualmente acumula unos 60 proyectos de desendeudamiento en las comisiones de Finanzas y Defensa del Consumidor de la Cámara de Diputados.
Según los últimos datos relevados por la consultora EcoGo, a nivel agregado (incluyendo bancos, fintech y otros proveedores), la irregularidad alcanzó en julio al 18% de la cartera de préstamos, acumulando 21 meses consecutivos en alza. Los préstamos personales y las tarjetas de crédito son las líneas que muestran el mayor deterioro. Sin embargo, fuentes del Banco Central de la República Argentina (BCRA) aseguraron que los números del último trimestre del año reflejarán una mejora respecto a lo observado en el primer semestre.
El plan oficial para estimular el crédito en el año electoral
Con la premisa de que el presidente Javier Milei no implementará medidas de estímulo fiscal en la previa de las elecciones de 2027, el BCRA se prepara para impulsar el crédito a través de herramientas normativas.
Los funcionarios advierten que el aumento en la irregularidad achicó drásticamente el universo de clientes elegibles para los bancos. Para revertir esta tendencia, el foco estará puesto en mejorar los sistemas de avales, prendas y garantías. Una de las medidas centrales en las que trabaja el Ejecutivo es la incorporación del código de descuento en los recibos de sueldo, un mecanismo que permitirá a las entidades bancarias debitar las cuotas de los préstamos directamente del salario del trabajador, reduciendo así el riesgo de impago.
Apuesta por los préstamos en dólares y el aval del sector privado
Otro eje fundamental de la estrategia oficial es el fomento del crédito en moneda extranjera, impulsado por la reciente flexibilización que permite a cualquier empresa endeudarse en dólares. Desde el BCRA explicaron que, en los últimos dos años, los errores de cálculo sobre la inflación generaron tasas reales en pesos excesivamente altas, lo que explica en gran parte el salto en la mora.
Para el equipo económico, los créditos en dólares eliminan la incertidumbre respecto a la tasa real. Si bien reconocen el riesgo cambiario, el Gobierno confía en el fortalecimiento del sector externo a través del boom exportador de los sectores energético, minero y agroindustrial.
El sector privado respalda la visión oficial. Entidades bancarias y firmas agrupadas en la Cámara Argentina de Fintech coinciden en pedir al Congreso que no intervenga y permita a los privados gestionar la morosidad. Un informe reciente del sector detalló que la mora temprana (atrasos de hasta 90 días) tuvo su pico a fines de 2025 y registra caídas sistemáticas desde octubre del año pasado. Además, si se excluyen del cálculo oficial los créditos irrecuperables (con más de un año de retraso), la irregularidad del sistema baja al 11,8%, mostrando una tendencia a la baja en los últimos meses.
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