El Gobierno nacional cierra el mes de marzo con sensaciones encontradas. Por un lado, la Casa Rosada recibió con euforia un verdadero salvavidas financiero y político: la Justicia de los Estados Unidos decidió anular la condena por la expropiación de YPF, eximiendo a la Argentina de pagar la exorbitante suma de USD 16.000 millones. Sin embargo, ese inmenso alivio externo contrasta drásticamente con un complejo tablero de conflictos internos que Javier Milei y su mesa chica deberán desactivar en el corto plazo.

La principal preocupación que consume la energía del oficialismo por estas horas tiene nombre y apellido: Manuel Adorni. El jefe de Gabinete se ha convertido en el centro de las críticas tras las inconsistencias en torno a su viaje a Punta del Este, y el Gobierno diagramó una estrategia de contención para evitar que su figura siga devaluándose.

Operativo clamor y el “índice de la soberbia”

La situación judicial y mediática del ex vocero presidencial (quien aún no mostró documentación que acredite haber pagado de su bolsillo los vuelos a Uruguay) obligó a las distintas alas del oficialismo a dejar de lado sus diferencias internas.

Tanto Karina Milei como Santiago Caputo coinciden en la necesidad de apuntalar a Adorni. Según información a la que accedió la Agencia Noticias Argentinas, la estrategia de la Casa Rosada será darle mayor protagonismo positivo: buscarán que el jefe de ministros lidere las conferencias de prensa cada vez que la gestión tenga un anuncio relevante para comunicar, intentando así desviar el foco de su asedio judicial y apostando a que, con el paso de los días, el escándalo se diluya.

No obstante, los números en redes sociales encienden luces de alerta. Un informe de la consultora Enter Comunicación sobre la reciente conferencia de prensa de Adorni reveló datos preocupantes para el relato oficial:

El impacto digital del “Caso Adorni”:

  • Explosión del tema: La conversación sobre el tema saltó un +224% en un solo día, alcanzando a 10 millones de cuentas.
  • Clima adverso: El 59% de las menciones fueron negativas.
  • La percepción del público: La audiencia calificó la actitud del funcionario como “soberbia” y “evasiva”. Su apelación a la “vida privada” fue leída como una contradicción directa con el discurso de ajuste que pregona el Gobierno.

A pesar de estos números, en Balcarce 50 confían en salir indemnes. “Es un tema cerrado, seguimos para adelante”, aseguran en el entorno del jefe de Gabinete, recordando que el oficialismo ya logró superar otros sofocones en pleno año electoral (como el caso ANDIS).

El frente económico: naftas e inflación

Fuera del pantano político, el Ministerio de Economía tiene su propia batalla. La escalada internacional en el precio del petróleo amenaza con trasladarse directamente a los surtidores locales, lo que representaría un golpe directo al principal logro que exhibe la gestión de Luis “Toto” Caputo: la desaceleración de la inflación.

Para amortiguar este impacto, la Secretaría de Energía (liderada por Carmen Tettamanti) reaccionó rápidamente adecuando la norma de calidad de las naftas (habilitando un mayor porcentaje de bioetanol) para abaratar los costos de producción y evitar que los valores se disparen en las estaciones de servicio.

Vuelve el calor a la calle

Como si fuera poco, el Gobierno deberá enfrentar un frente que parecía adormecido: el regreso de las protestas masivas. La eliminación del salario social complementario logró lo que parecía imposible: unificar a las distintas facciones del movimiento piquetero.

Tras meses de letargo, organizaciones como la UTEP, Libres del Sur, Barrios de Pie y el Frente de Lucha Piquetero acordaron un plan de lucha conjunto para intentar quebrar el control de la calle que hasta ahora exhibió el oficialismo.