El presidente Javier Milei volvió a encender la polémica en las plataformas digitales tras lanzar una nueva y dura ofensiva contra el avance de la cultura “woke” en el plano internacional, una de sus principales batallas discursivas.
A través de su cuenta oficial de X, el jefe de Estado argentino aprovechó la reflexión de un referente tecnológico europeo para reflotar sus propias advertencias sobre el rumbo de las sociedades modernas y no dudó en arremeter sin filtro contra quienes cuestionan su visión geopolítica.
El origen del debate y la chicana presidencial
El disparador de esta nueva controversia fue una publicación realizada por un emprendedor francés. En su mensaje, el empresario europeo expresó su arrepentimiento público por el impacto global de la denominada “Teoría Francesa”, una corriente de pensamiento a la que catalogó de manera contundente como responsable de dar a luz a “la peor de las m…. ideológicas”.
Rápidamente, Milei recogió el guante e hizo eco de estas declaraciones para redoblar la apuesta contra sus críticos. En su posteo, el mandatario disparó munición gruesa hacia aquellos que desestimaron sus alertas previas.
- El dardo a sus críticos: “Parece que algunos la habíamos visto antes y aquí, los extremadamente limitados intelectualmente, sin poder pensar más allá de lo que les han impuesto, nos condenaron”, sentenció el jefe de Estado.
- El recuerdo de sus propias palabras: Fiel a su estilo, el líder libertario cerró su intervención recordando las repercusiones de uno de sus discursos más famosos: “Pensar que alguien dijo ‘Occidente está en peligro’ y lo trataron de loco…”.
Una postura consolidada en la agenda internacional
Este reciente descargo en redes sociales no representa un hecho aislado en la retórica del Presidente. Por el contrario, se alinea de forma directa con la tónica de las exposiciones que viene realizando en los principales estrados del mundo.
Cabe recordar que, a principios de 2025, durante su participación en el Foro Económico Mundial de Davos, el mandatario argentino ya había sacudido los consensos internacionales. En aquella oportunidad, definió a la ideología woke como un “cáncer que hay que extirpar” y lanzó duras críticas contra el feminismo radical, la agenda de género y el colectivismo económico, ejes que hoy continúan marcando el pulso de su discurso público.

