El mundo River amaneció este lunes en estado de shock. La caída ante Vélez en Liniers no fue una derrota más: fue el golpe que terminó de fracturar la confianza del cuerpo técnico y que puso en jaque la continuidad de Marcelo Gallardo al frente del equipo. Lo que comenzó como un bajón futbolístico en esta temporada 2026, hoy tiene aroma a fin de ciclo.

El silencio sepulcral que reinó en los pasillos del estadio José Amalfitani tras el partido fue el primer indicio. Gallardo no dio por sentada su permanencia y, según trascendió en las últimas horas, su renuncia es una posibilidad concreta que se baraja en las oficinas del Monumental.

“24 horas para pensar”

La información que sacudió la mañana del lunes surgió de fuentes cercanas al entorno del entrenador. Según reveló el periodista Nicolás Distasio (Rock and Pop), el DT ya le comunicó su estado de introspección a su círculo más íntimo en el vestuario.

“El propio Marcelo Gallardo les trasladó a sus asistentes que se tomaba 24 horas para evaluar algunas cuestiones para hacer un anuncio”, detalló el cronista. Esta frase encendió todas las alarmas, dejando la puerta abierta a una salida inminente. A esta versión se sumó el reporte de César Luis Merlo, quien confirmó que el “Muñeco” se encuentra efectivamente “analizando su continuidad”.

Un segundo ciclo sin brillo y el temor al jueves

La preocupación en la dirigencia que encabeza Stefano Di Carlo no es solo deportiva, sino también social. Este segundo ciclo de Gallardo no ha logrado acercarse a los éxitos de su primera etapa dorada, y la paciencia del hincha parece estar llegando al límite.

Existe una sensación latente y temida por la Comisión Directiva: que el próximo jueves, cuando River reciba a su rival en el Monumental, el estadio se manifieste de una manera inédita. “Hay una sensación de que el jueves se va a vivir una situación diferente”, sostuvo Distasio, sugiriendo que el reproche masivo podría bajar desde las tribunas por primera vez en años.