El Road Show de Franco Colapinto en la Ciudad de Buenos Aires tuvo un momento cumbre que unió el pasado glorioso del automovilismo nacional con la máxima ilusión del presente. Ante la mirada atónita de los fanáticos, el joven piloto de Fórmula 1 se puso al mando de la histórica “Flecha de Plata”, el legendario Mercedes W196 con el que brilló el quíntuple campeón del mundo, Juan Manuel Fangio.

Subirse a esta verdadera joya del automovilismo mundial significó un profundo homenaje y uno de los grandes atractivos de la exhibición montada en las calles de Palermo, desatando la ovación de un público que vibró al ver la icónica máquina girando sobre el asfalto porteño.

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“Un revuelo nunca visto”

El evento contó con una presencia estelar en la zona de boxes: Oscar “Cacho” Fangio, el hijo mayor de la máxima leyenda del automovilismo argentino. En la previa de la exhibición, se mostró profundamente emocionado y maravillado por el impacto que genera el joven piloto de Alpine en la gente.

En diálogo con la cadena ESPN, “Cacho” no escatimó en elogios y graficó el nivel de fanatismo que envuelve al corredor de 23 años. “Nunca lo había visto, porque ni en la época de gloria de mi padre era un revuelo tan grande”, aseguró, sorprendido por la multitud que copó las calles.

Además, el hijo del quíntuple campeón del mundo se mostró expectante por el encuentro personal con la nueva figura albiceleste de la F1. “Es una alegría muy grande, verlo a Colapinto en persona”, destacó, y aprovechó la ocasión para enviarle sus mejores augurios para el futuro de su carrera: “Le deseo la mejor de las suertes en esto que es tan difícil, la Fórmula 1”.