Lionel Messi jugó su último partido con la camiseta de la Selección Argentina y bajó el telón de una era inigualable en la historia del fútbol mundial. En el cierre de la ventana FIFA, el equipo dirigido por Lionel Scaloni superó por 3 a 0 a Benín en un estadio Monumental repleto, donde el capitán fue el protagonista absoluto al aportar un gol y dos asistencias. El encuentro puso fin a un glorioso ciclo de 21 años en los que el astro rosarino conquistó seis títulos: el Mundial Sub 20 en 2005, la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, las Copas América de 2021 y 2024, la Finalissima 2022 y la histórica Copa del Mundo de Qatar 2022.
La velada estuvo cargada de emotividad desde el primer segundo. Messi saltó al campo de juego acompañado por sus tres hijos, Thiago, Mateo y Ciro, bajo la atenta mirada de su esposa, Antonela Roccuzzo, y de su madre, Celia Cuccittini, quienes lo acompañaron desde uno de los palcos. El clima de nostalgia invadió el recinto durante la interpretación del himno nacional, a cargo del excombatiente de Malvinas Fabio Santana, momento en el que tanto el “10” como Scaloni no pudieron ocultar sus lágrimas. Previo al silbato inicial, el capitán africano Sessi D’Almeida le entregó un buzo de su selección y una réplica de una escultura de Cotonú.
El desarrollo del partido tuvo un momento inédito. A los 10 minutos de juego, por disposición de la organización para honrar el histórico dorsal del rosarino, el árbitro detuvo las acciones. El Monumental entero se fundió en un aplauso cerrado acompañado por un show de fuegos artificiales, mientras los propios jugadores de Benín se acercaban a abrazar al ídolo.
En lo estrictamente deportivo, el primer tiempo terminó sin goles gracias a un cerrojo defensivo africano que complicó a la Argentina. El capitán buscó su tanto de manera incesante y generó cuatro ocasiones claras que no lograron romper el cero: un remate al primer palo contenido por el arquero Marcel Dandjinou, una volea que rozó el poste, un tiro libre desviado al córner y un mano a mano que no logró resolver con comodidad.
Un complemento a puro fútbol y goles
La paridad se rompió rápidamente en la segunda mitad. A los 47 minutos, Nicolás Otamendi —quien también disputó su partido de despedida— abrió el marcador conectando de volea un preciso tiro de esquina ejecutado por Messi. A los 61, la conexión entre el capitán y la nueva generación dio sus frutos: el “10” asistió a Nico Paz, quien desenfundó un potente zurdazo cruzado para estirar la ventaja a 2-0.
El broche de oro llegó a los 70 minutos. Tras una infracción sobre Agustín Giay dentro del área, el árbitro chileno Fernando Véjar sancionó penal. Fiel a su costumbre, Messi se hizo cargo de la ejecución, definió cruzado y estampó el 3-0 definitivo, alcanzando la impresionante marca de 126 gritos sagrados con la camiseta albiceleste. Sobre el final, un remate al palo y un tiro libre que se fue por encima del travesaño le negaron el doblete.
Con el pitazo final, Véjar le obsequió la pelota del partido y el Monumental se rindió a sus pies. El cierre incluyó un impactante show de drones y la presentación en vivo de La Sole, quien le dedicó una canción especial. Con el micrófono en mano y la voz quebrada, Messi se despidió de su gente recordando a su padre, recientemente fallecido.
La Selección argentina comienza ahora una nueva etapa, ya sin su máximo emblema histórico, con la mirada puesta en la reconstrucción rumbo a la Copa América 2028 y el Mundial 2030.

