La vibrante clasificación de la Selección Argentina a la final del Mundial 2026, tras derrotar por 2 a 1 a Inglaterra en Atlanta, dejó una apostilla curiosa que se robó la atención en medio de las celebraciones. Minutos después del pitazo final, mientras el plantel festejaba el pase al partido decisivo frente a España, un particular objeto del equipo rival terminó en manos de los jugadores argentinos: la botella de agua del arquero inglés, Jordan Pickford.

El hallazgo se produjo cuando los futbolistas permanecían en el campo de juego para compartir la alegría con los hinchas. En medio de la euforia, el histórico masajista de la Selección, Marcelo “Daddy” D’Andrea, encontró el recipiente que Pickford había utilizado durante los 90 minutos.

El secreto en la botella

El envase no era uno más. Tenía adherido un papel que funcionaba como un detallado “machete” con indicaciones precisas sobre los posibles pateadores de penales de Argentina. El documento especificaba los sectores del arco habitualmente elegidos por cada ejecutante albiceleste, dejando en evidencia la meticulosa preparación del cuerpo técnico inglés ante la posibilidad de que el pase a la final se definiera desde los doce pasos.

Las cámaras de la transmisión oficial captaron el momento exacto en el que D’Andrea le acercó la botella a Lionel Messi, Nicolás González y Marcos Senesi. Con el ceño fruncido, el capitán argentino observó detenidamente el escrito, intentando descifrar junto a sus compañeros las instrucciones redactadas en inglés.

Segundos más tarde, se sumó a la ronda Enzo Fernández. El mediocampista no tardó en encontrar su propio nombre en la lista y se llevó una sorpresa al leer la recomendación que tenía Pickford: ante su remate, el arquero debía permanecer en el centro del arco. Al entender la indicación, el ex River soltó una sonrisa, chocó el puño con el masajista y señaló hacia el cielo, aliviado y agradecido de que el equipo hubiera resuelto el pleito en el tiempo reglamentario.

Tensión en la cancha y chicanas en las redes

La botella fue el corolario de un partido en el que Pickford había sido uno de los principales protagonistas en el duelo de temperamentos. Tras la apertura del marcador por parte de Anthony Gordon, el arquero del Everton había realizado un polémico gesto hacia las tribunas argentinas. La respuesta no se hizo esperar: tras el empate parcial anotado justamente por Enzo Fernández, el defensor Cristian “Cuti” Romero cruzó toda el área para gritarle el gol en la cara.

La historia del “machete” tuvo su cierre horas más tarde en las plataformas digitales. El preparador físico de la Selección, Luis Martín, publicó en sus redes sociales una fotografía en detalle de la botella y la acompañó con una irónica dedicatoria dirigida a los europeos: “Lástima, no teníamos los mismos planes, che”.

Finalmente, la exhaustiva planificación del banco inglés quedó sin uso. La remontada heroica sellada por los goles de Fernández y Lautaro Martínez le permitió a la Argentina evitar los penales, avanzar a su segunda final mundialista consecutiva y mantener más vivo que nunca el sueño de defender la corona.