El partido de ida de los Playoffs de la Champions League entre el Benfica y el Real Madrid dejó mucho más que un resultado deportivo. Tras la victoria 1-0 del equipo español, el foco se posó sobre un tenso incidente entre el argentino Gianluca Prestianni y el brasileño Vinicius Júnior, quien acusó al ex Vélez de haberle proferido insultos racistas.
Ante la repercusión del hecho, Prestianni utilizó su cuenta de Instagram este martes por la noche para dar su versión y desmentir categóricamente las acusaciones.
“Malinterpretó lo que cree haber escuchado”
En su comunicado, el delantero del Benfica no solo negó la agresión verbal, sino que denunció el clima hostil que vivió por parte de los rivales. “Quiero aclarar que en ningún momento dirigí insultos racistas al jugador Vinicius Júnior, quien lamentablemente malinterpretó lo que cree haber escuchado”, escribió el joven atacante.
Y agregó una denuncia grave contra el plantel merengue: “Jamás fui racista con nadie y lamento las amenazas que recibí de jugadores del Real Madrid”.
El origen del conflicto
El incidente se produjo en el inicio del segundo tiempo, inmediatamente después de que el Real Madrid se pusiera en ventaja. Vinicius Júnior marcó el 1-0 y realizó un festejo considerado “provocador” hacia la hinchada local del Estádio da Luz, lo que le valió una tarjeta amarilla por parte del árbitro.
Esa actitud encendió los ánimos de los jugadores del Benfica. En la reanudación del juego, Prestianni y Vinicius quedaron cara a cara, entre empujones e insultos. Fue en ese momento cuando el brasileño estalló y se dirigió a la terna arbitral asegurando que el argentino le había dicho “mono”.
Sin embargo, las cámaras de televisión no pudieron captar con claridad los labios de Prestianni, ya que el jugador se cubrió la boca con su camiseta durante el intercambio, impidiendo la lectura de labios.
El partido finalizó 1-0 a favor de la Casa Blanca, otorgándoles una ventaja crucial de cara a la revancha. El clima para el partido de vuelta, programado para el próximo miércoles 25 de febrero en el Santiago Bernabéu, promete ser de alta tensión.

