River Plate protagonizó una noche de película en el Estadio Monumental y logró una clasificación dramática a los cuartos de final del Torneo Apertura 2026. Tras igualar 2 a 2 en 120 minutos de juego frenético, el equipo local superó a San Lorenzo por 4 a 3 en una infartante definición por penales que lo tuvo al borde de la eliminación.
El encuentro tuvo todos los condimentos posibles: la intervención del VAR, ventajas revertidas, un clima muy tenso en las tribunas y un desenlace milagroso. El “Ciclón”, que jugó con un hombre menos desde los 31 minutos del primer tiempo por la expulsión de Matías Reali (tras una dura falta sobre Tomás Galván), demostró un enorme coraje y estuvo dos veces arriba en el marcador.
Un desarrollo cuesta arriba para el local
A pesar de que River había generado las primeras situaciones de peligro en los pies y la cabeza de Fausto Vera, fue San Lorenzo quien dio el primer golpe. A los 36 minutos, en su primera llegada a fondo, Rodrigo Auzmendi capitalizó un centro de Nahuel Barrios y venció al arquero Santiago Beltrán con un cabezazo de gran jerarquía.
En el complemento, la presencia de Juan Fernando Quintero le aportó claridad a los ataques del “Millonario”. A los 10 minutos, un centro preciso del colombiano al segundo palo encontró al lateral Marcos Acuña, quien definiendo de primera y arrojándose al suelo estampó el 1 a 1. El local acorraló a la visita en el tramo final, pero se topó sistemáticamente con la figura del arquero paraguayo Orlando Gill, forzando el alargue.
Tiempo extra y el milagro de Quintero
El inicio del tiempo suplementario volvió a enmudecer al Monumental. A los tres minutos, el juvenil Fabricio López conectó de cabeza un tiro libre y puso el 2 a 1 para el “Ciclón”, desatando la desesperación de los hinchas locales que comenzaron a reprocharle la actitud a sus jugadores.
Sin embargo, cuando el reloj apremiaba y la eliminación parecía un hecho, llegó el alivio: en el primer minuto de descuento del segundo tiempo extra (120+1′), un centro venenoso de “Juanfer” Quintero desde la izquierda cruzó toda el área y, sin que nadie lograra desviar el balón, se coló directamente en el ángulo derecho para sellar el 2 a 2 definitivo.
Una definición no apta para cardíacos
La tanda de penales mantuvo la carga emocional de los minutos previos. San Lorenzo llegó a tener un “doble match point” luego de que Gill le atajara los remates a Giuliano Galoppo y Kendry Páez. Mientras tanto, Manuel Insaurralde, Guzmán Corujo y Diego Herazo habían convertido sus tiros para la visita, dejando a su equipo a un paso de la gloria.
Pero la historia dio un giro cinematográfico en el tramo final. El arquero Santiago Beltrán le detuvo el disparo a Gregorio Rodríguez, Ignacio Perruzzi remató desviado y, en el tiro decisivo, el palo le ahogó el grito a Mathías De Ritis tras un manotazo salvador del guardameta local (la pelota recorrió toda la línea y salió por el otro costado). Por el lado de River, la efectividad regresó a tiempo: convirtieron Quintero, Maximiliano Salas, Gonzalo Montiel y Joaquín Freitas para estampar el 4 a 3 final.
Tras una noche que pasó de los silbidos y la angustia a la euforia total, River se instaló entre los ocho mejores del campeonato y ahora aguarda para conocer a su próximo rival, que saldrá del choque entre Vélez Sarsfield y Gimnasia y Esgrima La Plata.

