Daniel Melingo murió este martes en su departamento de la calle Estomba, en el barrio porteño de Chacarita. El multifacético artista tenía 68 años, de los cuales, cuarenta se los dedicó a la música y la poesía. Segús trascendió, atravesaba una enfermedad respiratoria.

Nació el 22 de octubre de 1957 en Buenos Aires y el contacto con el arte llegó desde la primeros años de vida ya que su padrastro era manager del legendario cantor Edmundo Rivero, y su abuela paterna había sido cantante en el teatro alla Scala de Milán. Estudió guitarra clásica y clarinete en el Conservatorio Nacional de Música Carlos López Buchardo y completó su formación en el Conservatorio Municipal Manuel de Falla y en la Universidad Católica Argentina, donde cursó armonía, composición, etnomusicología y música contemporánea.

A fines de 1979 viajó a Brasil para escapar de la dictadura militar y se incorporó a la banda del músico Milton Nascimento, figura central de la música popular brasileña. De regreso en Buenos Aires, se sumó a Los Abuelos de la Nada, donde tocó saxofón, clarinete y guitarra junto a Miguel Abuelo, Andrés Calamaro, Cachorro López, Gustavo Bazterrica y Polo Corbella. De esa etapa es el álbum Vasos y Besos, que incluye “Chalamán”, descrita por sus propios compañeros como una “genialidad hecha reggae marca Melingo”. Junto a Víctor Kesselman y Viviana Tellas creó además el espectáculo Juicio Oral y Público al Dr. Moreau, presentado por Los Abuelos en diciembre de 1981.

Dejó la banda a fines de 1983 para dedicarse a Los Twist, que había fundado en 1982 con Pipo Cipolatti y que completaron Fabiana Cantilo e Hilda Lizarazu. Con sonidos de corte rockabilly y letras irreverentes, el grupo publicó tres álbumes —La dicha en movimiento (1983), Cachetazo al vicio (1984) y La máquina del tiempo (1985)— y dejó canciones que quedaron en la memoria de una generación: “Hulla hulla” y “Cleopatra (la reina del Twist)”.

En 1984, Charly García lo invitó a participar en la presentación de Yendo de la cama al living y luego lo incorporó a su banda junto a Fito Páez, Fabiana Cantilo, Pablo Guyot, Willy Iturri y Alfredo Toth. En 1986 viajó a España, donde colaboró con Los Toreros Muertos y formó luego Lions in Love, con la que grabó Lions in love (1989) y Psicofonías (1992). De regreso en Buenos Aires en 1995, publicó su primer disco como solista, H2O, con predominancia de ritmos reggae y funk inspirado en la tira El Eternauta, producido por Cachorro López y con Calamaro y Cipolatti como invitados.

El giro definitivo llegó en 1997, cuando Melingo se volcó al tango y asumió la conducción del programa televisivo Mala Yunta en la señal de cable Sólo Tango, donde músicos de rock interpretaban tangos. Al año siguiente lanzó Tangos bajos (1998), disco con el que comenzó a recorrer escenarios de todo el mundo al frente de Los Ramones del Tango. Le siguieron Ufa (2001), Santa milonga (2004) y Maldito tango (2007), estos dos últimos producidos en Francia por el sello Mañana, de Gotan Project.

Su último proyecto discográfico, Tangos bajos (Rework), reunía versiones de sus canciones con casi cuarenta artistas —entre ellos Calamaro, Fito Páez, Pity Álvarez, Pablo Lescano y el músico italiano Vinicio Capossela.