Luego del arribo del crucero MV Hondius a Tenerife, Carlos Ferello rompió el silencio para relatar la compleja situación sanitaria vivida en altamar. El ingeniero jubilado, quien había embarcado en Ushuaia con el objetivo de recorrer rutas remotas, calificó la experiencia como “una desgracia” tras la confirmación de un brote de hantavirus que alteró completamente el itinerario original.
La cronología del brote
De acuerdo con el testimonio de Ferello, los primeros signos de alarma surgieron mientras la embarcación navegaba hacia Tristán da Cunha. Los síntomas se manifestaron inicialmente en un matrimonio neerlandés; tras el fallecimiento del hombre a bordo, el capitán comunicó la noticia, aunque en ese momento se sospechaba de una infección común debido a la edad del pasajero.
La emergencia escaló en la isla de Santa Elena, donde la esposa del fallecido fue evacuada de urgencia hacia Johannesburgo, lugar donde también perdió la vida poco tiempo después. Posteriormente, se confirmaron nuevos casos que incluyeron al médico de la embarcación y a un guía turístico, quienes lograron recuperarse tras ser desembarcados y atendidos en Sudáfrica.
Aislamiento y protocolos sanitarios
A pesar de la gravedad de los hechos, Ferello señaló que no se vivió un clima de pánico generalizado entre los viajeros. Explicó que, debido a que viajaba solo y mantenía poco contacto estrecho con el resto del pasaje, las medidas de distanciamiento implementadas fueron eficaces para evitar nuevos contagios.
Sin embargo, la situación obligó a extender el viaje de manera significativa. El pasajero lamentó que, si bien debía estar de regreso en Buenos Aires el pasado 5 de mayo, el calendario se alargará al menos 15 días más debido a los protocolos de salud internacionales.
Apoyo diplomático y destino final
El ingeniero resaltó el acompañamiento de las autoridades argentinas durante la crisis. Según su testimonio, el contacto con el Ministerio de Salud, los consulados, la Cancillería y el embajador fue constante y “espectacular”.
Ante la posibilidad de elegir su destino de repatriación, Ferello optó por viajar hacia los Países Bajos junto a otros 26 pasajeros. En territorio neerlandés, el grupo —que incluye ciudadanos de Japón y Grecia— será alojado en un hotel para someterse a análisis de sangre y a un seguimiento médico estricto durante dos semanas antes de poder regresar a sus hogares.
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