El Partido Demócrata tomó el control del Senado y la Cámara de Representantes de los Estados Unidos en las recientes elecciones legislativas, asestando una contundente derrota al Partido Republicano. Este resultado reconfigura el mapa político de Washington y deja al presidente Donald Trump, en sus últimos dos años de mandato, frente a una oposición con poder real para bloquear proyectos de ley, frenar nombramientos de jueces y altos funcionarios, e impulsar investigaciones parlamentarias sobre su administración.
La ola demócrata se extendió por varios estados tradicionalmente conservadores. Según los analistas, los resultados reflejaron un fuerte descontento del electorado por el costo de vida, la política de aranceles y la guerra contra Irán, un conflicto que disparó los precios del combustible a nivel local.
La magnitud del avance opositor se evidenció en contiendas clave. En el Senado, el exleñador Troy Jackson le arrebató su histórico escaño por Maine a la veterana republicana Susan Collins. En Kansas, un estado de profunda tradición conservadora, el pastor metodista Adam Hamilton se convirtió en el primer demócrata elegido senador desde 1932. En Texas, James Talarico celebró su triunfo en la Cámara alta asegurando haber derrotado a “Goliat”, mientras que Gina Hinojosa venció al gobernador republicano Greg Abbott, poniendo fin a décadas de hegemonía partidaria.
La jornada también arrojó hitos históricos a nivel estatal: en Georgia, la exalcaldesa de Atlanta Keisha Lance Bottoms ganó la gobernación, convirtiéndose en la primera mujer negra en ocupar ese cargo en la historia del país. En la Cámara de Representantes, los demócratas sumaron distritos en Pensilvania, Kentucky, Arizona, Carolina del Norte y Nueva Jersey. Un caso resonante fue el de Indiana, donde el demócrata JD Ford superó a Victoria Spartz en un distrito que Trump había ganado por 17 puntos en las presidenciales de 2024. Las únicas excepciones significativas para el oficialismo se dieron en Florida, donde Ashley Moody retuvo ajustadamente su banca en el Senado y Byron Donalds ganó la gobernación, marcando un hito como el primer gobernador negro de ese estado.
La reacción de Trump y el avance de la agenda opositora
En un primer momento, el mandatario de 80 años adoptó un tono conciliador. En diálogo con la prensa, reconoció estar “absolutamente dispuesto” a aceptar los resultados y felicitó a sus adversarios: “Creo que los demócratas hicieron un buen trabajo. Lucharon con ahínco”. Trump admitió que el conflicto bélico con Irán tuvo un impacto negativo en las urnas, aunque defendió la campaña militar, e intentó despegarse de la derrota al asegurar que no lo veía como “un ataque personal”.
Sin embargo, con el correr de las horas, combinó esa postura con nuevas advertencias. A través de sus redes sociales, afirmó que si él hubiese estado en la boleta su partido habría ganado “por goleada” y reiteró su amenaza de bloquear iniciativas parlamentarias publicando la foto de una clásica gorra roja con la inscripción “VETO”.
Mientras tanto, la nueva mayoría demócrata ya anticipa su accionar. El partido planea auditar la guerra contra Irán, la política migratoria y acusaciones de corrupción. El representante Robert Garcia, futuro titular del Comité de Supervisión de la Cámara baja, lanzó un duro mensaje a los funcionarios republicanos: “Contraten abogados”. En sintonía, Hakeem Jeffries, líder de la bancada que se perfila para ser el primer presidente negro de la Cámara de Representantes en enero, celebró los resultados asegurando que el movimiento oficialista MAGA se encuentra “en fuga de costa a costa”.
Infobae

