El inicio de la semana trajo consigo un severo golpe para el sistema financiero internacional. La escalada bélica en Medio Oriente encendió todas las alarmas en los mercados, provocando un salto histórico en el precio de la energía que arrastró de inmediato a las principales bolsas asiáticas hacia una jornada de números rojos y pánico inversor.

El crudo, por las nubes

El detonante de este “lunes negro” ocurrió durante la madrugada argentina, cuando la cotización del petróleo Brent (de referencia internacional) registró un brutal salto del 25%.

El barril quedó a un paso de quebrar la barrera de los 120 dólares, alcanzando su nivel más alto desde abril de 2022. Para tomar dimensión de la crisis, los analistas ya miran de reojo el récord histórico absoluto: los 147 dólares por barril registrados en julio de 2008, en la antesala de la gran crisis financiera global.

Efecto dominó en las pizarras de Asia

El malhumor y la aversión al riesgo se apoderaron rápidamente de los recintos bursátiles asiáticos, que fueron los primeros en reaccionar al shock energético con caídas superiores al 6%. El impacto en los principales índices fue el siguiente:

Alerta máxima en Japón

Uno de los países más vulnerables ante este escenario es Japón, cuya matriz energética depende en un 95% del crudo proveniente de Medio Oriente.

Frente a la gravedad de la situación, la primera ministra nipona, Sanae Takaichi, buscó llevar tranquilidad a los mercados y a la población. Según informó la agencia Kyodo News, la mandataria aseguró que el país cuenta con reservas estratégicas de petróleo equivalentes a 254 días de consumo interno, y confirmó que su gabinete ya evalúa la liberación de una parte de esos barriles para intentar estabilizar los precios y garantizar el abastecimiento.