Una tormenta de nieve de proporciones históricas golpea desde el domingo al noreste de Estados Unidos, sumiendo a grandes metrópolis como Nueva York, Filadelfia y Boston en una parálisis casi total. Con ráfagas de viento que oscilan entre los 56 y 97 kilómetros por hora (35-60 mph), el fenómeno ha generado condiciones de whiteout (blanqueamiento total), reduciendo la visibilidad a menos de 400 metros y convirtiendo el tránsito en una trampa mortal.
El Servicio Meteorológico Nacional (NWS) informó que la nevada comenzó de manera ligera durante la mañana del domingo 22 de febrero, pero se intensificó drásticamente durante la noche y la madrugada del lunes, registrando picos de acumulación de hasta tres pulgadas (7,6 cm) por hora.
Ciudades sepultadas y caos aéreo
El impacto del temporal es devastador en términos de infraestructura y movilidad. En distintos puntos de los estados de Nueva York, Rhode Island y Massachusetts, los reportes oficiales indican más de 60 centímetros de nieve acumulada. En el área metropolitana de Nueva York y Nueva Jersey, la capa de nieve oscila entre las 16 y 24 pulgadas, con sectores aislados que ya superan las 30 pulgadas.
El sistema de transporte aéreo colapsó ante la furia del clima. Hasta este martes, se contabilizaron más de 10.000 vuelos cancelados. El aeropuerto LaGuardia, uno de los centros neurálgicos de la región, operó con una tasa de cancelación superior al 98% durante el lunes. Las autoridades fueron tajantes: viajar por estas horas es “peligroso o imposible”.
Estado de emergencia y “Código Azul”
Ante el agravamiento de la situación, el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, declaró el estado de emergencia en toda la ciudad, medida que también abarca a Long Island y el Lower Hudson Valley.
“Nuestra ciudad se enfrenta a su segunda tormenta de nieve en menos de un mes y nuestra primera ventisca desde 2016”, alertó Mamdani en conferencia de prensa, instando a la población a no salir de sus casas.
Para proteger a los sectores más vulnerables del frío extremo, la administración activó el protocolo Code Blue (Código Azul) desde el sábado. Esta medida garantiza:
- Acceso irrestricto a refugios para personas en situación de calle.
- Despliegue de 18 autobuses de calentamiento.
- Habilitación de 11 espacios hospitalarios adicionales y 13 escuelas como centros de asistencia.

