Un terremoto de magnitud preliminar de 7,1 sacudió este martes el suroeste de Japón, con epicentro en la isla de Kyushu. El movimiento telúrico obligó a suspender los servicios de trenes de alta velocidad, dejó sin electricidad a miles de hogares y llevó a las autoridades a emitir una alerta de tsunami que finalmente fue levantada.
El sismo se registró a las 16:27 hora local (07:27 GMT) y alcanzó el nivel 7 en la escala sísmica japonesa Shindo, el máximo valor posible en este sistema de medición, según informó la Agencia Meteorológica de Japón (JMA). Tras el impacto inicial, el Gobierno emitió alertas sísmicas de emergencia para las prefecturas de Kumamoto, Nagasaki, Kagoshima, Fukuoka, Saga, Oita y Miyazaki.
En un principio, la JMA advirtió que el terremoto podría generar un tsunami de hasta un metro de altura. Sin embargo, tras el monitoreo de las costas y el reporte de algunas olas menores por parte de la cadena pública NHK, la alerta fue desestimada. Hasta el momento, las autoridades no han informado sobre víctimas fatales ni daños materiales de gran consideración.
Impacto en los servicios y la industria
Las consecuencias inmediatas se sintieron en la infraestructura local. La empresa Kyushu Electric Power reportó que alrededor de 40.000 hogares quedaron sin suministro eléctrico. Por su parte, la compañía ferroviaria JR Kyushu paralizó sus operaciones, afectando el recorrido de los trenes bala.
En cuanto a la seguridad energética, la Autoridad de Regulación Nuclear de Japón llevó tranquilidad al confirmar que no se detectaron irregularidades en las centrales atómicas ubicadas en la zona afectada. En el sector tecnológico, gigantes industriales como Sony y TSMC (el mayor fabricante de chips del mundo) se encuentran evaluando la situación en sus plantas radicadas en el área.
Un país acostumbrado a los sismos
Japón se ubica sobre cuatro grandes placas tectónicas en el Anillo de Fuego del Pacífico, lo que lo convierte en una de las zonas con mayor actividad sísmica del planeta: concentra el 20% de los terremotos de magnitud 6,0 o superior a nivel global y registra un temblor cada cinco minutos.
Este evento se suma a una serie de fuertes movimientos recientes. El 25 de junio, un sismo de 7,2 afectó el norte del país sin dejar víctimas, y el 20 de abril, otro terremoto de 7,7 sacudió Tokio, dejando unos 10 heridos y encendiendo las alarmas por posibles réplicas mayores. En la memoria colectiva japonesa aún persisten las heridas del devastador terremoto y tsunami de 2011, que dejó más de 18.500 muertos, y el grave sismo que golpeó a Kumamoto hace diez años, cobrándose 275 vidas.

