Tras dos décadas de incansables reclamos de justicia, el caso por el asesinato de la estudiante de Comunicación Paulina Lebbos llega a su instancia decisiva. Este miércoles, el tribunal integrado por los jueces Fabián Fradejas, Gustavo Romagnoli y Luis Morales Lezica dará a conocer el veredicto contra César Soto, expareja de la víctima y principal acusado del crimen ocurrido en el año 2006.
Durante el desarrollo del juicio oral, que comenzó el pasado 9 de marzo, el fiscal Carlos Sale solicitó la pena máxima de prisión perpetua para Soto. El representante del Ministerio Público Fiscal lo acusó de homicidio agravado por alevosía, haciendo especial foco durante sus alegatos en los antecedentes violentos que registraba el imputado.
Según la reconstrucción planteada por la acusación, el asesinato se perpetró en la vivienda de Soto, ubicada en la calle Estados Unidos al 1200, tras una supuesta discusión originada por celos. La teoría fiscal sostiene que aquella noche, luego de finalizar su jornada laboral en la zona del Casino, Soto se encontró con Paulina, quien regresaba de bailar en un local de la zona de El Abasto. En ese contexto y lugar, el acusado la habría estrangulado hasta causarle la muerte.
En una decisión de fuerte impacto para el desarrollo de la causa, el fiscal Sale optó por desistir de la acusación penal contra Sergio Kaleñuk, hijo de Alberto Kaleñuk, exsecretario privado del exgobernador José Alperovich. La fiscalía argumentó que, a lo largo del debate, no se lograron reunir pruebas contundentes que demuestren su participación en el homicidio, en el posterior descarte del cuerpo ni en maniobras de encubrimiento.
Con esta determinación, el Ministerio Público Fiscal dejó de lado la histórica hipótesis que apuntaba a los denominados “hijos del poder” como autores materiales del hecho, depositando la responsabilidad absoluta del asesinato en la entonces pareja de la víctima. Cabe destacar que, por los hechos posteriores al homicidio, la causa ya cuenta en su haber con nueve condenas firmes por encubrimiento institucional.
Ahora, a 20 años de uno de los crímenes que más conmocionó a la provincia, la mirada de la familia Lebbos, de las organizaciones sociales y de toda la sociedad tucumana está puesta en la resolución final de los magistrados, a la espera de un cierre definitivo para una búsqueda de justicia que atravesó dos décadas.

