El Ministerio de Salud de la provincia anunció la ampliación del rango etario para acceder a la vacuna contra el dengue. Desde esta semana, podrán vacunarse también las personas de entre 50 y 59 años, quienes se suman al esquema vigente de inmunización.
Actualmente, la vacuna se encuentra disponible en 44 vacunatorios distribuidos en hospitales de referencia de cada departamento, lo que permite una amplia cobertura territorial para facilitar el acceso de la población.
Las autoridades sanitarias recordaron que la inmunización contra el dengue requiere la aplicación de dos dosis, con un intervalo de tres meses entre cada una, para lograr una adecuada protección.
La vacuna cuenta con la autorización de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) para su uso a partir de los cuatro años de edad sin límite máximo. Sin embargo, desde el punto de vista de la evidencia científica, se comprobó su eficacia y seguridad principalmente entre los 4 y los 59 años.
En esa línea, se explicó que los lineamientos nacionales habían establecido inicialmente la vacunación para personas de entre 15 y 35 años, con ampliaciones progresivas hasta los 49 años. Con esta nueva etapa, la provincia logra avanzar en la cobertura de la población adulta y proyecta, en caso de contar con disponibilidad de dosis y demanda, ampliar la campaña hacia grupos etarios más jóvenes.
Respecto a las contraindicaciones, se indicó que la vacuna no debe aplicarse en mujeres embarazadas ni en aquellas que se encuentran en período de lactancia. Tampoco está recomendada para personas inmunocomprometidas, como pacientes oncológicos que atraviesan tratamientos de quimioterapia u otras patologías que afecten el sistema inmunológico.
La vacuna utilizada es Qdenga, elaborada a partir de un virus del dengue tipo 2 al que se le incorporaron componentes de los serotipos 1, 3 y 4, lo que permite generar respuesta inmunológica contra las cuatro variantes del virus.
Finalmente, desde el sistema sanitario destacaron que la vacunación no solo protege a quienes reciben la dosis, sino también a las personas que no pueden vacunarse, ya que contribuye a disminuir la circulación del virus y el riesgo de contagio.

