La tensión y el desconcierto se apoderaron de la comunidad educativa tucumana tras la activación de protocolos de seguridad en dos de los colegios más reconocidos de la capital provincial. Mientras la Policía custodiaba los ingresos y las autoridades intentaban llevar tranquilidad a los padres, el origen del pánico se mantenía bajo un estricto hermetismo.

Sin embargo, en las últimas horas salieron a la luz los detalles exclusivos sobre cómo y dónde se gestaron las amenazas que alteraron por completo el normal desarrollo de la jornada escolar.

“Mañana tiroteo”: el mensaje que desató el operativo

Lejos de tratarse de rumores infundados o cadenas de mensajes virtuales, las amenazas se materializaron de forma física y directa dentro de las instalaciones educativas.

Según la información, el patrón fue exactamente el mismo tanto en el Colegio San Francisco como en el Colegio Guillermina. Las claves de los hallazgos:

  • La ubicación: Los mensajes anónimos no fueron expuestos en zonas de tránsito común, sino que aparecieron escritos en las paredes de los baños de ambas instituciones.

  • La advertencia: El texto de las pintadas fue breve, directo y escalofriante. Los autores dejaron inscripta la frase “mañana tiroteo”, lo que obligó a las autoridades a tomar intervención inmediata apenas se descubrieron las inscripciones.

  • El momento: Al hacer referencia al día de “mañana”, se deduce que las pintadas fueron realizadas durante el transcurso de la jornada escolar del día anterior.