El juicio oral y público que investiga el encubrimiento y el crimen de Paulina Lebbos, ocurrido en 2006, ingresó en su etapa final y más decisiva: los alegatos. El proceso, que se lleva adelante desde el 3 de marzo y ya cuenta con 12 audiencias, vivió una jornada marcada por la tensión, fuertes acusaciones y decisiones sorpresivas.

La audiencia comenzó con un clima de profunda expectativa, luego de que Alberto Lebbos, padre de la víctima, pidiera justicia frente al tribunal y solicitara a los jueces que se acate la sentencia de investigar a más de 40 personas involucradas en la trama de encubrimiento del caso.

Duras acusaciones y pedido de perpetua para Soto

Durante su extensa exposición, el fiscal Carlos Sale apuntó todos los cañones contra César Soto, el principal sospechoso y exnovio de la víctima, para quien solicitó la pena de prisión perpetua.

Para fundamentar su pedido, el representante del Ministerio Público detalló el perfil psicológico del acusado, describiéndolo como un hombre “violento, mentiroso y ultra celoso”. “Es una persona muy violenta”, remarcó Sale, sugiriendo además que el entorno familiar, incluida la hija pequeña de la pareja, habría estado expuesto a este comportamiento conflictivo.

Pero la acusación no se quedó solo en el perfil psicológico. El fiscal expuso pruebas contundentes que complican la situación de Soto:

  • Las llamadas: Reveló que el día del asesinato de Paulina, Soto realizó cinco llamadas telefónicas a la casa de la joven, pero sorprendentemente ninguna a su celular. Según la fiscalía, esto sugiere que el acusado ya sabía que ella estaba muerta.
  • La amenaza: Destacó un testimonio clave de una persona que habría escuchado a Soto advertir que “si la encontraba con otra persona, a ella la iba a matar”.
  • La ropa con sangre: El fiscal mencionó que, horas después del crimen, Soto se dedicó a lavar ropa que luego fue encontrada sucia por los investigadores, y que una de esas prendas presentaba una mancha de sangre.

El giro inesperado: sin acusación para Kaleñuk

Mientras la postura contra Soto fue implacable, la situación del otro imputado tomó un rumbo que sorprendió a muchos en la sala. El fiscal Sale adelantó formalmente que no solicitará ningún tipo de pena para Sergio Kaleñuk.

“No hemos logrado comprobar su participación”, fue la contundente frase con la que Sale justificó su decisión. Si bien Kaleñuk llegó al juicio señalado como la persona que habría ayudado a Soto a encubrir el crimen, el fiscal argumentó que las pruebas recabadas durante el proceso no fueron suficientes para sostener la acusación.