José Ricardo Ascárate presentó este lunes su renuncia formal a la intervención del Ente Único de Control y Regulación de los Servicios Públicos Provinciales de Tucumán (ERSEPT). La decisión fue confirmada en las primeras horas de la mañana por el gobernador Osvaldo Jaldo, quien anticipó que firmará el decreto correspondiente para aceptar la dimisión. En su reemplazo asumirá Eduardo “Lalo” Cobos, exdefensor del Pueblo de la provincia, quien quedará al frente del organismo regulador de los servicios públicos.
La salida de Ascárate del Ejecutivo provincial se precipitó en medio de un severo conflicto institucional que el dirigente de origen radical mantenía con la subinterventora del organismo, Ingrid Lausberg. A través de sucesivos expedientes y notas administrativas, las dos máximas autoridades del ente venían protagonizando un fuerte cruce de desacuerdos y acusaciones cruzadas.
El punto de máxima tensión se había registrado el pasado 22 de julio, cuando Lausberg intimó formalmente a Ascárate —bajo el expediente número 4217/390-L-2026— a cesar de inmediato “toda orden, instructivo o requerimiento directo” que prescindiera de su firma. Al día siguiente, el ahora exinterventor rechazó en todos sus términos la intimación y solicitó que no se diera curso a la presentación de su colega.
El origen de la disputa interna
El trasfondo del conflicto se encuentra ligado a la Nota N° 159/2026, mediante la cual la Intervención promovió un pedido de informe sobre la situación de revista de 13 agentes del organismo. La subinterventora calificó dicha gestión como un acto de “incompetencia, usurpadora delegación de funciones y posible configuración de delitos contra la Administración Pública”.
Cabe recordar que la Legislatura de Tucumán había ratificado la creación del cargo de subinterventor/a en el ERSEPT apenas tres meses atrás, oportunidad en la que se designó a Lausberg tras haber sido desplazada en 2025 de la vicepresidencia de Canal 10. Aquel nombramiento estuvo sellado por fuertes cuestionamientos de la oposición parlamentaria, generando duros cruces con el oficialismo en el recinto.
Por su parte, José Ricardo Ascárate había asumido la conducción del ERSEPT en mayo de 2024. Al momento de su asunción, el funcionario saliente había fijado como su principal meta “recuperar este ente regulador como un organismo de control que beneficie a los usuarios, defendiendo sus intereses y asegurando la accesibilidad y calidad del servicio”, una gestión que hoy llega a su fin de manera abrupta por la fractura interna del área.
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